El Museo de Prehistoria de Valencia acoge la exposición «Oro y Plata. Lujo y Distinción en la Antigüedad Hispana», integrada por piezas procedentes de las colecciones de orfebrería del Museo Arqueológico Nacional (MAN).
«Oro y plata. Lujo y distinción en la antigüedad hispana» está formada por una selección de objetos y joyas elaboradas con metales nobles que forman parte de los valiosísimos fondos del Museo Arqueológico Nacional.
A través de unas 300 piezas de gran valor arqueológico, la muestra propone un recorrido que va desde la orfebrería que se practicaba en la prehistoria, pasando por la eclosión del final de la Edad de Bronce, hasta el periodo prerromano. También se exhiben joyas que ilustran la progresión histórica desde las influencias fenicias, púnicas e ibéricas hasta llegar a la romanización de la península.
Las colecciones de orfebrería del Museo Arqueológico Nacional fueron la base de partida de los primeros estudios tipológicos, estilísticos y técnicos que permitieron establecer la periodización de esta artesanía asociada a la riqueza y el estatus social de sus poseedores, según explicó la directora del MAN, Rubí Sanz.
Excavaciones recientes y nuevas tecnologías analíticas y de observación han corroborado, ampliado y en algunos casos modificado muchos de los presupuestos ya establecidos, mejorando su acercamiento a los objetos, a sus poseedores y a quienes los fabricaron, en resumen integrándolos en su contexto.
Por este motivo, el objetivo de esta exposición es mostrar una serie de piezas seleccionadas por su calidad estética, pero también por su capacidad para explicar la tecnología, el comportamiento y los gustos de las sociedades que se sucedieron en el solar hispano desde el calcolítico hasta la romanización.
El público del Museo de Prehistoria podrá disfrutar de la contemplación y la vigencia científica de unas colecciones consideradas como «tesoros» en el sentido estricto del término y también por el conocimiento que proporcionan de un tiempo lejano, en el que la acumulación de elementos de lujo se asimilaba a la distinción social y al poder político o religioso.
La muestra se estructura en tres apartados básicos: Las técnicas de la orfebrería antigua, La orfebrería prehistórica y La orfebrería prerromana. Los dos segundos agrupados temáticamente en períodos cronológicos y culturales.
La exposición «muestra la excelente relación que se ha establecido entre el Museo Arqueológico Nacional y el Museu de Prehistòria de Valencia, dado que todas las piezas proceden directamente de sus fondos Museo Arqueológico Nacional, concretamente de las colecciones de orfebrería», según destacó el diputado de Cultura de la Diputación de Valencia, Salvador Enguix, quien añadió «tenemos el honor, además, de ser el primer Museo en exhibir estas piezas únicas que jamás habían abandonado las salas de MAN de manera conjunta».
Por su parte, el director de Obras Sociales de Caja Mediterráneo, Vicente botella señaló la importancia de esta exposición, patrocinada por Caja Mediterráneo, ya que «ofrece un reflejo de la forma de realizar las joyas y de uso a lo largo de la historia, a través de la colección de orfebrería del Museo Arqueológico Nacional». Asimismo, ha invitado a todos los valencianos a visitarla hasta el día de su clausura, el próximo 6 de diciembre.
Tras su estancia en Valencia la muestra seguirá su recorrido por Cáceres, Segovia, Ávila, Lugo, Granada y Badajoz, hasta octubre de 2011.
Tan importante como el Libro de Kells (el manuscrito medieval que sirve de base del catolicismo en Irlanda) o los evangelios de Lindisfarne (el paradigma de arte religioso inglés). El tesoro anglosajón hallado bajo tierra en un campo de Staffordshire está llamado a ser, según los expertos citados por la BBC , la nueva joya de la arqueología de las Islas Británicas. Consta de 1.500 piezas de oro y plata que, a falta de análisis definitivos, datarían del siglo siete de nuestra era.
El hallazgo se debe a Terry Herbert, uno de esos aficionados que busca tesoros con un detector de metales. El que ha encontrado en el huerto de un amigo pesa unos cinco kilos. Se trata de objetos militares: pomos y empuñaduras de espada, placas de oro engastadas con piedras preciosas... Hasta ahora, el mayor tesoro anglosajón conocido era el de Sutton Hoo, de 1,5 kilos, encontrado en 1939 cerca de Suffolk. Una comisión de evaluación de tesoros, formada por expertos independientes, deberá valorar el hallazgo, pero el entusiasmo desatado es tal, que las opiniones abundan.
"Esto va a alterar nuestra percepción de la Inglaterra anglosajona tan radicalmente como los descubrimientos de Sutton Hoo", declara a la BBC Leslie Webster, ex responsable del departamento de Prehistoria y Europa del Museo Británico.
El doctor Kevin Leahy, miembro del Portable Antiquities Scheme (programa del Gobierno Británico para los hallazgos arqueológicos) señala: "Todos los arqueólogos que han trabajado [con el tesoro] se han quedado anonadados. La verdad es que ha sido bastante aterrador trabajar con este material; estar en presencia de la grandeza".
El autor del hallazgo, Terry Herbert, lleva 18 años buscando objetos sirviéndose de detectores de metales. Se quedó sin habla al hallar cientos de piezas de oro. "A veces me digo a mí mismo esta frase: 'espíritus de antaño, llevadme donde las monedas aparecen'. Aquel día parece que las monedas se tornaron en oro", señala Herbert. "Esto es lo que sueñan todos los aficionados a la detección de metales, encontrar algo así".
La colección, informa la BBC, está custodiada en la Galería de Arte del Museo de Birmingham, pero una selección de los objetos se exhibirá al público en esa institución hasta el 13 de octubre.
Ya ha pasado un año desde que este proyecto se puso en marcha. 365 días después este Blog sigue y más vivo que nunca. Es un honor que este modesto blog, que intento mantener activo día tras días, con una temática, en ocasiones, bastante reducida y limitada académicamente, haya recibido durante este tiempo más de 5.000 visitas procedentes de, casi, todos los lugares del mundo. Es gracias a estas visitas por lo que este blog se mantiene, por lo que selecciono noticias día a día, por lo que intento preparar artículos que además de tratar temáticas interesantes aporten alguna idea nueva (o propia) o que, como en el caso de la serie Descubriendo Calakmul, sirvan para iniciar a cuanta más gente mejor en el conocimiento de esta gran urbe maya.
Sin más, desde este blog, gracias a todos aquellos que visitais este blog, los asiduos, los esporádicos, los extraviados...
*El adorno fue tallado sobre un diente de un pequeño carnívoro
La edad del objeto, todavía sin determinar, podría rondar los 30.000 años
Un colmillo de un pequeño carnívoro -tal vez un zorro- agujereado por la raíz y raspado en la superficie es probablemente el objeto de adorno más antiguo hallado en Galicia. Se trata de un colgante paleolítico encontrado en la nueva campaña de excavaciones realizada el mes pasado en el yacimiento de Cova Eirós, en Triacastela, dentro de un proyecto de investigación que la Universidade de Santiago desarrolla desde el 2006 en diversas zonas del sur lucense, con ayuda de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona y otras instituciones.
La pieza todavía no fue datada con métodos radiométricos, pero los investigadores creen que puede ser considerablemente más vieja que los adornos más antiguos conocidos hasta ahora en Galicia -hallados en Becerreá y Vilalba- a los que se han asignado unos 17.000 años. El colgante de Triacastela apareció en el subsuelo de la cueva, en un nivel descubierto este año por los arqueólogos que está situado inmediatamente encima de otra capa de terreno datada en 32.000 años. «Tiene muchas papeletas para ser el ornamento más antiguo del noroeste», señala Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones.
Hallazgo excepcional
Por el contexto en que fue hallado, los investigadores deducen que el adorno tiene menos de 32.000 años, pero mientras no se realicen las dataciones en el laboratorio no es posible precisar mucho más su edad. En cualquier caso, el hallazgo es excepcional por varios motivos. Por una parte, parece pertenecer a un oscuro tramo de la prehistoria -hace entre 32.000 y 17.000 años aproximadamente- del que por ahora no se conoce ningún rastro arqueológico en todo el noroeste. Por otro lado, la pieza pertenece a un tipo concreto de industrias del Paleolítico del que tampoco había muestras en esta parte de la Península. «Los adornos tallados en dientes y huesos son bastante comunes en los yacimientos paleolíticos de la cornisa cantábrica, pero en Galicia aún se había encontrado ninguno», explica de Lombera. Los mencionados adornos prehistóricos de Becerreá y Vilalba están elaborados, respectivamente, con conchas marinas y con piedra caliza.
Los vestigios localizados hasta ahora indican a los olmecas-xicalancas como los ocupantes de Cacaxtla
En septiembre de 1975, algunos habitantes de San Miguel del Milagro, municipio de Nativitas, en el estado de Tlaxcala, buscaban cofres repletos de monedas de oro en el Cerro Cascasmeme cuando desenterraron un rostro humano pintado de negro, de clara influencia maya. Ese descubrimiento dio pie a la exploración arqueológica de Cacaxta (de cacaxtli, bulto carga), un sitio sin precedentes en el Altiplano que fue ocupado entre los años 100 y 1000 d.C.
Han pasado 34 años y se ha excavado el 10 por ciento de su polígono, lo que ha permitido ampliar el conocimiento sobre la compleja conformación de esta área central, pero aún guarda importantes secretos, toda vez que se desconoce su filiación cultural, afirmó el arqueólogo Andrés Santana Sandoval.
Tras la caída de Teotihuacán, entre 700 y 900 d.C., Cacaxtla se convirtió en la ciudad más importante de la región, contemporánea a otras urbes como Tajín (Veracruz) y Xochicalco (Morelos). Los vestigios localizados hasta ahora indican a los olmecas-xicalancas como los ocupantes de Cacaxtla, pero el conjunto monumental posee influencias estilísticas mayas, teotihuacanas, mixtecas-zapotecas y nahuatlatas, aseguró el investigador del centro del Instituto Nacional de Antropología (INAH) en Tlaxcala.
"Cacaxtla fue abandonada hacia el año 1000 d.C. por la llegada de otros grupos, no obstante, previamente llevaron a cabo una serie de sacrificios y ofrendas antes de irse", indicó el especialista. Dijo que en distintos puntos, sobre todo en el Palacio, se han localizado los restos óseos de aproximadamente 300 individuos, entre los que figuran 200 niños (cifra documentada por el número de cráneos) con huellas de haber sido sacrificados. "Podemos pensar que los niños pertenecían a la misma comunidad, algunos llevaban puestos ornamentos a la hora de su muerte, como cuentas de piedra, de hueso o de barro, con figuras de rana o tlacuache, y malacates. "En el lugar se detectaron puntas de proyectil de sílex y de obsidiana, con las que posiblemente -dada su cantidad- los inmolaron".
También se han explorado dos tumbas en el llamado Patio Hundido, consistentes en un hueco revestido con piedras, en donde se colocaron los huesos de varios individuos que en un tratamiento "pos mortem" fueron desarticulados, con el fin de que pudieran ser introducidos en las citadas tumbas.
Durante estos 34 años de trabajos de exploración, los especialistas del INAH han procedido al reconocimiento minucioso del recubrimiento del Gran Basamento, sus taludes y muros exteriores.
"Entre los descubrimientos más recientes se encuentran los recubrimientos de la fachada este del Gran Basamento y que fue la portada principal; incluso, en algunas zonas se ha llegado a detectar el piso original", comentó el experto. Dijo que también se ha localizado una riqueza de ofrendas y como ejemplo señaló que en una cesta, ubicada en el Patio Hundido, se encontraron caracoles marinos (tipo estrombus) usados como instrumentos musicales (silbatos) para ceremonias de petición de lluvia.
Otros objetos depositados fueron huesos trabajados a modo de espátulas o agujas -utilizados en ritos de autosacrificio-, raspadores y cuchillos de obsidiana. Asimismo, las ofrendas no asociadas a entierros, contenían piezas destacadas. En una de ellas estaban esparcidos los vestigios de un mural y de relieves desprendidos intencionalmente, "tal vez para que no los mancillaran quienes después ocuparan Cacaxtla".
El arqueólogo comentó que en la parte superior del Montículo B se encontró el depósito más grande descubierto hasta el momento, en excelente estado de conservación, el cual incluía dos grandes cuchillos de obsidiana (de más de medio metro de altura, aproximadamente), tres pectorales de jadeita, silbatos, ramas de coral, conchas marinas, cuentas, y los restos de una máscara de Tláloc.
Breve recuento
*1975. Se descubre y rescata el mural del Caballero-Ave, comienza la liberación del Edificio A, y se efectúan trabajos de limpieza y conservación de cinco pinturas.
*1976. Arranca la primera excavación intensiva en el Edificio B, se hallan los núcleos de una escalinata y al limpiarla se descubre el Mural del Sacrificio (de la Batalla), de 22 metros de longitud, uno de los más extensos de Mesoamérica.
*1985. Se localiza parte del Mural del Templo Rojo. Las labores para la colocación de la techumbre del Gran Basamento permiten descubrir el Templo de Venus.
*1990. Reinicia la excavación del Edificio B y cuatro años más tarde se explora la Plaza de las Tres Pirámides.
*1998. Son recuperadas 11 esculturas de barro con recubrimiento de estuco, que representan a igual número de señores de Cacaxtla (ahora expuestos en el Museo de Sitio).
Au. Steve J. Stern Ed. Alianza Editorial Título. Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española Huamanga hasta 1640.
Esta obra, encuadrada dentro del género del ensayo histórico, trata de mostrarnos un cuadro de la realidad social, política y económica que tiene lugar en la región del Huamanga desde los momentos siguientes a la conquista española. El autor elude centrarse en la trillada temática de la preconquista-posconquista del imperio inca de un modo general y ofrece un estudio focalizado de un área determinada: Huamanga, el actual Ayacucho. Quizá esto, en mi opinión, a la postre es lo que genera que la obra se torne, en ciertas ocasiones, en un ensayo bastante complicado y enrevesado donde predomina el componente económico, con toda la compleja documentación que ello conlleva. A través de las 358 páginas que conforman la obra Stern, plasma la evolución de la población y de la realidad social, como poco a poco la sociedad se va moldeando a las exigencias coloniales, una vez pasada la conquista. Hace hincapié en la normativa impuesta por el Virrey Toledo, la cual significaría el gran cambio organizativo y la aparición de la mita colonial siendo este un punto de inflexión para el porvenir de los indígenas.
La imposición colonial provocó la aparición de la servidumbre y el trabajo forzoso para los indígenas, dando lugar a un cambio social que tendía hacia el sometimiento de los colonizados. Pero lejos de este ansiado sometimiento, los indígenas revindicaron sus derechos y, tal y como explica el autor, existieron grupos de resistencia ante la nueva realidad colonizadora. La situación de explotación a la que se veían sometidos los indígenas, con unos trabajos exhaustivos en las minas, con unas condiciones pésimas de vida y con unos pagos de tributos abusivos dio lugar a una reacción más "política" que guerrera, más institucional, en definitiva, más legal de los propios indígenas. Todo este campo judicial, en el cual se empiezan a mover los "colonizados", será expuesto por Stern de una manera excepcional a través de toda la documentación trabajada por el autor, citando tanto las fuentes primarias y secundarias utilizadas, introduciendo cuadros explicativos, curvas de nivel, etc a lo largo de los capítulos refentes a dichos temas. Asimismo, Stern intercala a lo largo de la obra dibujos de la época y mapas explicativos que hacen más sencillo el entendimiento de algunas de las complejas referencias que realiza, sobre todo en las referentes al mundo económico y poblacional.
A medida que los indígenas se integran más en el mundo jurídico irán consiguiendo unas leves mejoras conseguidas a través de sus revindicaciones contra aquellos casos que se consideraban abusivos, sobre todo, en el campo tributario. En este sentido el autor advierte que aunque la reacción indígena es destacable, los colonizadores, en muchas ocasiones, seguían actuando a sus anchas llegando incluso a realizar prácticas ilícitas en el campo jurídico, como queda reflejado en mucha documentación. Sea como fuere, la convivencia entre unos y otros dará lugar a que ambas partes se vayan amoldando, destacando, sobre todo, el caso indígena. Este grupo sufrirá una "europeización", surgiendo una nueva élite que tratará de tú a tú a la élite colonial, o por lo menos aparentemente. Pero lejos de que este fenómeno supusiese una mejora lo que supone es la transformación de este grupo y así los nativos, convertidos ahora en élite, pasan a tomar el papel de los colonizadores y, en muchas ocasiones, pasan a ser explotadores. Lo que nos explica Stern es que a pesar de las penalidades sufridas por los indígenas estos (el escaso número de indígenas que llegan a esta condición) toman por imitación las costumbres europeas, se reniega de lo indígena y se acepta lo foráneo como la línea a seguir, creando malestar tanto en los colonizadores como en los propios nativos.
Es decir, el afianzamiento colonial tras el inicial periodo de superposición se consigue también, en parte por el apoyo nativo. Es un fenómeno complejo, paradójico y contradictorio, hay destrucción, pero también hay creación, hay aculturación pero a su vez hay asimilación y por supuesto hay sincretismo encuadrado, sobre todo, en el aspecto religioso. Un fenómeno evolutivo que podríamos aplicar al resto de los territorios colonizados.
Como conclusión, me gustaría añadir, que la obra de Stern es un ejemplo de microhistoria local que puede ser extrapolada al contexto general del periodo colonizador. Asimismo es un ensayo recomendable para aquellos interesados en la cuestión económica y poblacional de los siglos XVI-XVII del Perú.
El Museo de América acogerá, a partir del 23 de septiembre y hasta febrero de 2010, 'Mantos para la eternidad: Textiles Paracas del antiguo Perú', una exposición inédita en España sobre uno de los grandes tesoros del patrimonio precolombino peruano.
La muestra exhibirá 82 piezas que constituyen parte de los ajuares de los fardos funerarios de la milenaria cultura de la costa sur peruana, procedentes de los fondos del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y del Museo Regional de Ica.
La exposición, que ya fue presentada el pasado año en las salas del Museo del Quai Branly de París, llega ahora a Madrid comisariada por la conservadora del Museo, Ana Verde Casanova, y está patrocinada por el Ministerio de Cultura y la Embajada de Perú en España. La riqueza y complejidad de estos tejidos, entre los que destacan los mantos, llama la atención tanto por sus dimensiones, estado de conservación, diseño e iconografía, como porque hablan de una sociedad en la que la división social del trabajo permitía a una parte de la población dedicarse a la producción textil en todo su complejo proceso. Desde el hilado y la confección de tejidos, hasta el teñido y los bordados, constituyó una actividad artesanal muy desarrollada y especializada, que requirió del establecimiento de talleres en los que seguramente trabajaron un buen número de tejedoras.
TELAS PARA UNA NUEVA VIDA
La iconografía de los mantos presenta la imagen de unos personajes, a veces 'antropozoomorfos', que exhiben numerosos utensilios y báculos, símbolos del poder, junto con guerreros que portan cuchillos y cabezas cortadas, rodeados a menudo por serpientes bicéfalas y otras representaciones más o menos naturalistas de plantas, animales o figuras geométricas.
En la civilización Paracas, situada en la costa sur de Perú, como en todas las andinas, los textiles desempeñaron un papel muy significativo, ya que eran el soporte de un elaborado proceso ritual mortuorio, que alcanza su mayor esplendor en los enterramientos de los miembros de mayor rango social. De ahí la cuidada elaboración de los fardos funerarios, en los que el fallecido era sometido a un proceso de envoltura y posterior ubicación en su tumba, en la necrópolis de Wari Kayan, acompañado de múltiples ofrendas que le facilitarían su existencia 'post mortem': cerámicas con alimentos, armas y objetos de orfebrería y prendas de vestir como turbantes, tocados, camisas, faldas y mantos, de gran riqueza material y ornamental, cuyo tamaño abarca desde el de las prendas reales, hasta el de prendas en miniatura o mantos de gran proporción.
Además, los individuos de mayor rango social, no sólo recibían un mayor número de ofrendas, sino que, cada cierto tiempo, eran desenterrados para ponerles más capas de tejidos -hasta tres-, que se iban superponiendo al núcleo inicial, alcanzando por todo ello un bulto cónico de gran altura.
Las telas de algodón y fibra de camélido, forman parte de las primeras evidencias de su elaboración en todo el continente americano. Bordadas en diferentes grupos de color que se alternan, conectan con la naturaleza y el mundo sagrado, y hablan de su mitología y creencias, por lo que tienen un carácter simbólico y sagrado que conecta con su cosmovisión.
Esta cultura, que alcanzó su esplendor entre los años 100 a.C. y 200 d. C, en la península de Paracas, fue descubierta en 1925 por el arqueólogo Julio Tello, considerado hoy como el padre de la arqueología peruana. Tello comenzó a estudiarla después de desenterrar más de 400 fardos funerarios en la necrópolis de Wari Kayan, ubicada en la localidad de Cerro Colorado, en Paracas.
Especialistas en arqueología subacuática del INAH detectaron en las profundidades de cinco cenotes de la Península de Yucatán, 12 cráneos prehispánicos mayas, rifles coloniales y cerca de medio centenar de vasijas, algunas con una antigüedad de 400 al 250 a.C. El descubrimiento, precisó el INAH, ocurrió durante la más reciente temporada de exploración y registro en cinco de esos espacios subterráneos, con lo que suman 28 los sitios de este tipo con evidencias culturales, integrados al Atlas en la materia.
La arqueóloga Lisseth Pedroza, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto, informó que los cenotes en los que se localizaron los materiales prehispánicos y coloniales son: Balmi, Canun Che"en, La Guadalupana, Xkal Xkal y Kan Kab Che"en. En estas dolinas inundadas (término geológico de estos cuerpos de agua) además del registro sistemático espacial, los investigadores llevaron a cabo la valoración del patrimonio cultural detectado en el interior, cuyas profundidades van desde 10 hasta 45 metros.
En el cenote Kan Kab Che"en, destacó, se hallaron 37 vasijas de uso doméstico y ritual, que se estima podrían datar del periodo Preclásico Tardío (400-250 a.C.). "Algunas son ollas ovoides de color rojo y tuvieron un uso mortuorio, como lo revelan diversas perforaciones intencionales; su forma es similar a las ánforas romanas, y sólo se habían reportado en el sitio Cuello, en Belice".
Por lo que toca a los restos humanos, la arqueóloga subacuática detalló que en los cenotes de Balmi, Canun Che"en y La Guadalupana se hallaron 12 cráneos prehispánicos de la cultura maya -cuatro en cada uno-, los cuales presentan deformación craneal y dentaria, además de fragmentos de cerámica. "En el último sitio también se hallaron dos rifles de la época colonial, de los cuales habrá que ampliar la identificación para determinar su origen (español, francés o inglés), y precisar su temporalidad, ya sea siglo XVIII o de las dos primeras décadas del siglo XIX", abundó Pedroza.
En el cenote de Xkal Xkal -con 85 metros de hondura- por la complejidad sólo se pudo hacer el registro hasta los 35 y 40 metros de profundidad, donde se detectaron algunos restos humanos y vasijas. En este caso, abundó, por las condiciones del lugar tendrán que diseñar otro tipo de logística para completar el inventario posteriormente.
Durante los trabajos de registro geográfico de los cinco pozos naturales, los especialistas del INAH no realizaron la extracción de los materiales, debido a que al estar depositados por cientos de años en un ambiente húmedo se vuelven endebles y al momento de sacarlos se pulverizan.
"Hicimos el registro dentro de los cenotes mediante diversas inmersiones y sólo tomamos algunas muestras de tiestos que serán estudiados en los laboratorios del INAH", abundó la arqueóloga de la SAS, quien destacó que esos fragmentos se examinarán por los métodos de petrografía y luminiscencia, y sus resultados servirán para diseñar un proceso de restauración que podría aplicarse en un futuro cuando se colecten los objetos.
Lisseth Pedroza comentó que los cenotes más contaminados son los que están dentro de los poblados, como el caso de La Guadalupana, en el que se aprovechó para hacer su limpieza, ya que había mucha basura, sobre todo bolsas de plástico. "Es importante crear conciencia para que la gente nos ayude a protegerlos. En la medida en que la población entienda el valor histórico, cultural y ambiental de estos contextos arqueológicos, se van a poder preservar", destacó.
Recordó que para las antiguas civilizaciones mayas los cenotes eran espacios sagrados relacionados con la fertilidad, contenedores del suhuy ha" o agua virgen, y accesos al inframundo o Xilbalba, por ende fueron puntos para la práctica de rituales asociados a la fertilidad y la muerte.
Este proyecto está dirigido por Alfonso Lacadena, que es profesor del Departamento de Antropología e Historia de la Universidad Complutense de Madrid.
El primer diccionario virtual de términos mayas con métodos de inteligencia artificial para descifrar la escritura glífica estará disponible en Internet a partir del 21 de septiembre, según anuncia en una entrevista a Efe uno de los investigadores del proyecto, Ignacio Cases.
Este proyecto está dirigido por Alfonso Lacadena, que es profesor del Departamento de Antropología e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, y en él participa Soren Wichmann, investigador del Instituto «Max Planck» de Antropología Evolutiva, además de Cases, que ha estudiado Astrofísica en la Universidad de La Laguna.
La idea surgió tras analizar más de 400 inscripciones de las llamadas series lunares, los diferentes calendarios regidos por la Luna que utilizaba esta cultura mesoamericana que habitó en México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, y que estaban asociadas a textos políticos, explica Ignacio Cases. El investigador se prepara para iniciar en febrero de 2010 un doctorado sobre métodos de interpretación por ordenador de las escrituras mesoamericanas por la Universidad estatal de Nueva York y ha participado en siete proyectos de investigación en la zona maya, entre ellos, el mayor plan de excavación de América, El Mirador en Guatemala, que financia Mel Gibson.
Cases elabora una tesis sobre semiótica computacional y hermenéutica informática aplicada a los sistemas de escrituras mesoamericanas, que no son alfabéticas sino logo-silábicas. Su intención es aplicar la inteligencia artificial a un conjunto de textos restringidos, las series lunares, que son bien conocidos al poder obtener información de ellos mediante métodos numéricos.
Las series lunares aparecen en inscripciones en piedra, cerámica y madera del período clásico maya, hasta el 900 después de Cristo, aproximadamente. La fuente principal de información astronómica de la cultura maya se conserva en tres códices, en el Museo de América en Madrid, la Biblioteca Nacional de Francia en París y la Biblioteca de la Universidad de Dresde en Alemania. El corpus completo de inscripciones mayas está compuesto por unos 15.000 textos glíficos, y de ellos unos 12.000 han sido digitalizados para «Quadra», la aplicación informática que elabora Cases y que será accesible en la página de internet «www.uooh.org», una palabra que significa «glifo» en yucateco.
Para introducir en la red los textos mayas en alta resolución Cases emplea un servidor creado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México (EEUU). De esta manera Cases desarrolla el trabajo del filólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Jesús Cunchillos, ya fallecido, continuado ahora por Juan Pablo Vita y su equipo.
En palabras de Cases, Cunchillos era «un genio visionario» que creó en la década de los 80 del siglo XX un laboratorio de hermenéutica informática, del que derivó el neologismo «hermeneumática». Así se pudo aplicar la inteligencia artificial para una interpretación filológica de las lenguas ugarítica, púnica y fenicia. En el caso de «Quadra», el sistema guiará al investigador con las equivalencias de los términos mayas que introduzca y no se limitará a traducir, precisa Cases.
Para este trabajo Cases cuenta con sus estudios previos de las series lunares en los que el investigador sostiene la teoría, que presentó en 2006 a la Sociedad Americana de Arqueología, de que los mayas basaron sus calendarios lunares en otro sistema más antiguo, en un calendario «perdido». Según su hipótesis, el calendario lunar maya se adaptó probablemente de una cultura anterior, entre otros motivos porque el glifo que nombra a la Luna permanece «fosilizado», sin variación alguna, en todo el período clásico.
Se trata de una sección de una calle pavimentada con baldosas de piedra de diferente tamaño, al sur del santuario.
Arqueólogos israelíes han descubierto lo que creen que fue una de las calles principales que empleaban los peregrinos judíos para dirigirse al Segundo Templo de Jerusalén hace 2.000 años, informó hoy la Autoridad de Antigüedades de Israel. Se trata de una sección de una calle pavimentada con baldosas de piedra de diferente tamaño, al sur del santuario, en dirección a la piscina de Siloé, en una zona conocida como la Ciudad de David y aledaña a la actual ciudad antigua de Jerusalén.
La existencia de este camino era conocida desde hacía más de cien años, cuando fue descubierto por primera vez entre 1894 y 1897 por Frederick K. Bliss y Archibald C. Dickey, del Fondo Británico de Exploración en Palestina, que tras el hallazgo taparon los restos arqueológicos. Otras secciones de la misma calle fueron descubiertas en el pasado en una zona más al norte de la actual, e igualmente cubiertas, en trabajos conducidos por el arqueólogo S.N. Jones en 1937, y por Kathleen Kenyon de 1961 a 1967.
La sección hallada en la actualidad se ubica a unos 550 metros al sur del «Monte del Templo», la explanada donde hoy se erigen las mezquitas de Al-Aksa y de Omar. Los arqueólogos creen que el sendero era una vía pública central de la antigua Jerusalén, que ascendía desde la esquina noroeste de la piscina de Siloé hacia la parte norte del santuario judío.
El arqueólogo Ronny Reich, responsable de las excavaciones, cree que durante este período «los peregrinos comenzarían su ascenso al santuario desde aquí. Se trata del extremo más meridional del camino, del cual una sección ya fue descubierta junto al muro occidental del Monte del Templo». Las excavaciones actuales han sido realizadas en una franja muy estrecha (de uno a dos metros de ancho) en las partes occidentales del camino, y el trabajo de los arqueólogos ha consistido principalmente en retirar la tierra con la que sus predecesores británicos habían tapado estos tramos ya descubiertos. La sección de la calle fue construida según las pautas arquitectónicas de la época, y alternaba baldosas anchas y angostas.
La Autoridad de Antigüedades de Israel continuará sus investigaciones para determinar qué relación había entre la sección descubierta, otros tramos del camino y un canal de drenaje o desagüe encontrado en la misma zona hace dos años.
El Templo de Jerusalén, principal santuario israelita de peregrinación y donde se realizaban los sacrificios rituales, fue destruido por los romanos en el 70 d.C., al finalizar la Gran Revuelta Judía que se había iniciado unos años antes. Según los textos bíblicos, ese santuario fue levantado setenta años después de la destrucción por el rey babilonio Nabucodonosor del Primer Templo, que había sido construido por el rey Salomón cuatrocientos años antes.
Los arqueólogos han resuelto el antiguo misterio de cómo llegaron los pesados sombreros rojos a las famosas estatuas de la Isla de Pascua. A más de 4.000 kilómetros de la costa chilena, la isla es uno de los lugares habitados más remotos del mundo. Hace unos 1.000 años, los isleños empezaron a ponerle gigantes sombreros rojos a las estatuas, que fueron hechos con roca volcánica y pesan varias toneladas.
El equipo de arqueólogos de la University of Manchester y la University College London cree que los sombreros fueron transportados por la ladera de un antiguo volcán. Colin Richards, quien junto a su colega Sue Hamilton es el primer arqueólogo británico en trabajar en la isla desde 1914, dijo a la BBC que una azuela, un camino y un volcán antiguo los condujeron a su hallazgo. "Sabemos que a los sombreros los llevaron rodando por una senda hecha de un cemento de polvo de lava seca roja comprimida". Pero no todo el misterio ha sido resuelto. Aún se desconoce cómo y por qué se colocaron los sombreros.
Como un altar
Los científicos encontraron una azuela en perfectas condiciones junto a los sombreros, por lo que creen que pudo haber sido una especie de ofrenda. "Estos sombreros rodaron todo el camino desde el volcán hasta el valle", le dijo el doctor Richards a la BBC. "Es como una iglesia; no puedes llegar derecho al altar. Los polinesios veían al paisaje como a un ser viviente, y después de que tallaban la roca, los espíritus entraban en las estatuas".
Richards y Hamilton son co-directores del "Proyecto Paisajes de Construcción de Rapa Nui (Isla de Pascua)" y seguirán trabajando en la isla en los próximos cinco años. "Trataremos de discernir la fecha en que fueron levantadas las primeras estatuas. Esto podría, potencialmente, reescribir la historia de la Polinesia", concluyó el experto.
Un trabajo realizado por los investigadores del propio Museo de Altamira, revisando las excavaciones.
Los cazadores del Paleolítico habitaron la cueva de Altamira desde hace 22.000 años, 4.000 antes de lo que se pensaba, un descubrimiento que da un nuevo sentido a sus pinturas más antiguas, un puñado de figuras rojas hasta ahora encuadradas en un período cultural, el Solutrense, en el que sus características «chirriaban». Así lo revela un trabajo realizado por los investigadores del propio Museo de Altamira, revisando las excavaciones que se hicieron en la cueva a principios del siglo XX por pioneros como Alcalde del Río, Breuil u Obermaier, cuyas conclusiones se recogen en un artículo todavía no publicado: «La cueva de Altamira: nuevos datos sobre su yacimiento arqueológico (sedimentología y cronología)». En la foto figura en la que se aprecia un caballo rojo al galope con dos manos en negativo de color violeta superpuestas al caballo. Este tipo de representaciones son las que pueden ahora llevarse a una cronología más antigua gracias a la datación del nivel gravetiense.
El conjunto de quince antas dará por completada la Rede Galega de Patrimonio Arqueolóxico
El Consello da Xunta aprobará en su próxima reunión el texto que permitirá comprarlos o expropiarlos
La Consellería de Cultura ha dado un paso adelante en la tramitación del Parque Arqueolóxico do Megalitismo da Costa da Morte con la elaboración del plan sectorial, el documento que establece las actuaciones precisas en cada uno de los 14 dólmenes seleccionados para hacerlos visitables. A este conjunto hay que añadir el yacimiento de Dombate, en Cabana de Bergantiños, que es propiedad de la Diputación y tiene un proyecto propio y diferenciado, pero que también formará parte del parque.
El director xeral de Patrimonio, José Manuel Rey Pichel, que visitó ayer Cabana, precisamente, anunció que el proceso continuará ahora con la aprobación del plan sectorial en el próximo Consello de la Xunta. Así podrá completarse la Rede Galega de Patrimonio Arqueolóxico. El Parque do Megalitismo es, de hecho, la cuarta pata del proyecto autonómico junto al conjunto castreño de San Cibrao de Las, el de arte rupestre de Campo Lameiro y el dedicado a la romanización de Lugo, aunque se había previsto una quinta actuación en Vigo dedicada a la arqueología subacuática.
El documento se expondrá al público en las próximas semanas. Pero, al mismo tiempo que avanzan los trámites burocráticos, también se lleva a cabo el trabajo de campo necesario. Así, las medidas que está previsto tomar a partir de ahora tienen que ver con la identificación de cada yacimiento, las reparaciones imprescindibles, la mejora de los accesos y el establecimiento de zonas de estacionamiento. Al mismo tiempo, se regula desde el punto de vista urbanístico cada uno de los megalitos, lo que facilitará su adquisición mediante compra o expropiación.
Rey Pichel señaló que el paso dado ahora por la Administración es fundamental para la puesta en marcha del parque, y añadió que ya hay un presupuesto para cada una de las actuaciones necesarias. Explicó además que cada una de las antas, en función de su estado o importancia, recibirá un tratamiento diferenciado. Tampoco se descarta la realización de excavaciones en casos concretos, sobre todo en aquellos dólmenes que prácticamente tengan que ser reconstruidos, como es el caso del de Pedra Vixía de Lamas, en Zas; la Pedra da Lebre de Serramo, en Vimianzo; o la Pedra Moura de Aldemunde, en Carballo, que tiene casi todas las piedras caídas. Según diversas fuentes, los trabajos comenzarán por el dolmen de Regoelle, que se ubica entre los municipios de Dumbría y Vimianzo. Es uno de los más grandes que hay en Galicia y se encuentra en un magnífico estado.
Hace un año, la Xunta inició el proceso para la declaración de bienes de interés cultural de cada uno de los megalitos. En total se pretendía dar cobertura legal a 48 mámoas en toda Galicia, lo que supone que la Costa da Morte se quedará con el 30% de las antes protegidas.
Descubierta una tumba mochica de 2.000 años de antigüedad en la zona donde se halló al Señor de Sipán
Un nuevo hallazgo arqueológico dará luz sobre los albores de la cultura mochica, una de las más importantes del Perú prehispánico, que se desarrolló en gran parte de la costa del país suramericano entre los siglos I y VI después de Cristo, mil años antes de que aparecieran los incas. Un equipo de investigadores, encabezado por el arqueólogo peruano Luis Chero Zurita, presentó la semana pasada el descubrimiento de la tumba de un noble guerrero mochica en un yacimiento al norte del país. Se encuentra en el complejo arqueológico de Huaca Rajada-Sipán, donde en 1987 fue hallada la tumba del Señor de Sipán, el primer enterramiento de un noble precolombino hallado intacto en Perú.
Hasta el momento, los investigadores de la Unidad Ejecutora Naylamp, que trabajan en una húmeda excavación a 11 metros de profundidad, sólo han descubierto parcialmente la tumba, pero ya han adelantado que se trata de una de las sepulturas más antiguas halladas en la zona, en la región costera de Lambayeque y que probablemente pertenece a un noble guerrero de la etapa fundacional de la dinastía de Sipán. Los investigadores esperan comprobar con este hallazgo la hipótesis de que Huaca Rajada fue desde sus antiguos orígenes un gran centro ceremonial de los mochicas.
El personaje hallado, que fue enterrado con la cabeza orientada al este, medía 1,65 centímetros de estatura y murió cuando tenía cerca de treinta años. Los arqueólogos han hallado un tocado decorado con la cabeza de un felino y unas figuras de barro con forma de búho, que presuntamente representan la sabiduría y que fueron colocadas en el sepulcro como ofrenda fúnebre. Estas figuras demuestran que "Sipán desarrolló una cerámica de buen acabado en sus inicios", explica Luis Chero, director del museo de Huaca Rajada-Sipán.
En declaraciones a Reuters, Chero señala que ya han podido apreciar partes de las extremidades superiores e inferiores y de la columna del guerrero, aunque aún no pueden definir su cráneo, "porque justamente es ahí donde tiene la corona, [lo que] significa que es un personaje de estatus". "Estamos en los primeros niveles, todavía nos falta seguir excavando, no sé qué sorpresa nos deparará", añadió.
Según el arqueólogo, tras el proceso de restauración de las osamentas y ornamentos, el personaje descansará en el museo del complejo arqueológico.
El hallazgo de la tumba del Señor de Sipán, que fue enterrado en el siglo II después de Cristo, fue comparado por los expertos con el descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Por primera vez se encontraba una tumba completa, que no había sido profanada por los buscadores de tesoros, lo que permitió a los investigadores estudiar los rituales de enterramiento de la cultura mochica.
Lo que encontraron fue fascinante. El cuerpo del gobernante, cubierto con piezas de oro, estaba flanqueado por los de otros dos jefes. A la cabecera y a los pies, dos esqueletos femeninos, que según los investigadores podrían ser los de su esposa y su concubina, y el de un perro. Dos guardianes con los pies cortados, para que no huyeran, protegían la tumba. Todos fueron sacrificados, probablemente con veneno, tras la muerte de este noble, y enterrados junto a él en tres recintos piramidales.
El nombre de Sipán, elegido por los arqueólogos para bautizar al gobernante por el lugar en el que fue descubierta su tumba, procede del idioma de la cultura mochica, que aún se habla en algunas aldeas, y los expertos afirman que significa "casa o templo de la Luna" o "casa de los señores". Desde 1987 se han hallado otras tumbas en el yacimiento, repletas de objetos de oro y multitud de piezas de cerámica que reproducen todo tipo de situaciones cotidianas en esa cultura.
Aprovechando la publicación, por parte del INAH, de un nuevo recorrido virtual: la zona arqueológica de Malinalco, en México, incorporo al blog otro link directo: el paseo virtual por Chichén Itzá. No perdais esta oportunidad que nos ofrece el INAH de conocer dichos conjuntos sin tener que salir de casa, sin duda un gran iniciativa. ¡ Disfrutad del paseo !
Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervinieron dos murales de la zona arqueológica de Teotihuacán, con el fin de eliminar el soporte artificial sobre el que fueron montados hace medio siglo, lo que aligeró más de 50 por ciento su peso.
Se trata de los frescos Jaguar reticulado y Personajes en procesión, frescos que datan del 200 al 500 d.C., los cuales gracias a esta intervención pasaron de tener un peso de 200 kilogramos a 100, explicó el INAH en un comunicado. Aunque proceden de los conjuntos de Zacuala y del Sol, de Teotihuacán, Estado de México, a mediados de los años 50 e inicios de los 60 del siglo XX las obras fueron desprendidas de sus muros originales debido al deterioro que presentaban. Entonces, con un soporte laminado, pasaron a los acervos del Museo Nacional de Antropología (MNA).
Recientemente estas creaciones, con una antigüedad que supera los mil 500 años, fueron intervenidas en el Taller de Obra Mural de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH, explicó. En el lugar, añadió, una veintena de alumnos de octavo semestre, coordinados por las restauradoras Margarita López Fernández, Irlanda Fragoso y Roxana Govea, atendieron su problemática.
De acuerdo con López Fernández, luego de analizar su condición se concluyó que los soportes artificiales sobre los que estaban dispuestos los murales "repercutían en la estabilidad de las obras y no eran los más adecuados en caso de traslado". Los distintos procesos a que fueron sometidos los murales prehispánicos permitieron reducir en más de 50 por ciento su peso, al sustituir los montajes.
El fresco Jaguar reticulado, proveniente del Conjunto de Zacuala y con varios faltantes, mide 1.93 x 1.0 metros. Con una paleta que incluye el azul, el verde, el rojo y el amarillo, su simbolismo está asociado a la fertilidad, al agua y la guerra, pero también al Sol. Mientras que Personajes en procesión (2.21 x 1.36 metros), procedente del Conjunto del Sol, mural en el que se observan varios individuos que participan en un acto religioso, es menos "rico" en cuanto a su cromática, en la que destaca el rojo y líneas en un tono rosado, lo que hace suponer que es de una fecha distinta al primero.
López Fernández dijo que, por su complejidad, colorido, resistencia de sus técnicas y variedad de sus diseños -ya que es una producción que abarcó cientos de años-, el teotihuacano "es uno de las mejores ejemplos en lo que concierne a la manufactura de pintura mural en la historia de la humanidad. En su producción se ha identificado el uso de la cal, con gran conocimiento de sus propiedades". Expuso que "aunque su técnica implicaba la aplicación de la pintura sobre un aplanado fresco (lo que permite que los pigmentos sean incluidos en la matriz cristalina que se forma al fraguar la cal y dar mayor resistencia a la capa pictórica), estudios recientes han planteado que hubo una mayor variedad de pigmentos, y probablemente el uso de algunas sustancias orgánicas para el desarrollo de las imágenes".
El cambio de los soportes del ambas obras ha implicado un estudio acucioso por parte de los expertos de la ENCRyM, así como de los investigadores Sergio González García y Laura Filloy Nadal, del MNA, sobre los sistemas de montaje creados para este tipo de obras a lo largo del tiempo. A partir de este proyecto se definirán nuevos criterios para el tratamiento de pinturas murales, en caso de que necesiten algún apoyo artificial para su preservación o que lo presenten hoy en día. Al respecto, la capa pictórica de los frescos prehispánicos mencionados se montó hace más de 40 años sobre resinas sintéticas y estructuras metálicas, que además de volverlos más "pesados" produjeron tensión por parte de la obra mural.
Margarita López puso como ejemplo que en el caso de Jaguar reticulado, "la sustitución del montaje requirió de varias pruebas y así fue posible determinar la viabilidad de separar la lámina de la resina sintética. Para lo anterior se aplicó calor localmente, además de efectuar movimientos controlados y suaves de palanca". Mientras que Personajes en procesión, anotó que, debido a que la escena es más completa, no fue necesario desmontarse y sólo se sustituyó la estructura metálica por un bastidor ligero y más eficiente. Asimismo, se llevaron a cabo labores en puntos específicos de la capa pictórica que presentaban deterioro.
La académica de ENCRyM concluyó que en próximas fechas los murales regresarán al Museo Nacional de Antropología.
Un antiguo mapa, pintado por indígenas mexicanos a mediados del siglo XVI, se ha convertido en una pieza clave para conocer los viajes de los pueblos mesoamericanos desde su tierra originaria en Aztlán hasta América Central, según el doctor David Carrasco, de la Universidad de Harvard. "Cinco años de investigaciones y escritos (2002 al 2007) por 15 eruditos en historia mesoamericana demuestran que este documento, el Mapa de Cuauhtinchán 2 (or MC2), con más de 700 imágenes a color, revela algo así como la Odisea y la Ilíada de Meso-América", dijo Carrasco en una conversación telefónica.
"Este mapa revela las historias sagradas, las peregrinaciones, las guerras, la medicina, las plantas, los matrimonios, los rituales y los héroes de la comunidad de Cuauhtinchán, es decir, el Lugar del Nido del Águila (hoy en el estado de Puebla, México)", agregó.
El Mapa de Cuauhtinchán mide 109 por 204 centímetros y se pintó sobre papel amate probablemente hacia 1540, sólo dos décadas después de la conquista española de México. Por medio de imágenes y símbolos (pictogramas), el mapa cuenta la historia de los antepasados de los pueblos mesoamericanos en Chicomoztoc (o Lugar de las Siete Cuevas), seguida por la migración hasta la ciudad sagrada de Cholula y la fundación de Cuauhtinchán (probablemente en 1174).
El propósito del documento parece que zanja una disputa entre los nativos y los conquistadores sobre la propiedad de las tierras en Cuauhtinchán y en zonas aledañas, como resultado del proceso de evangelización que comenzó a partir de 1527 y que se intensificó en 1530 con el inicio de la construcción del primer convento en esa localidad, que aparentemente llevó a desmantelar el templo indígena.
"La historia comienza en una ciudad sagrada bajo ataque y sigue con la gente de Aztlán que viene a rescatar a la ciudad y que como recompensa recibe la licencia divina para viajar una gran distancia hasta encontrar su propia ciudad en la tierra prometida. El peregrinaje se realizó bajo la guía de sacerdotes, guerreros y divinidades", explicó Carrasco. Esa ciudad sagrada y la tierra originaria de Aztlán estarían en lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos.
El documento permaneció en Cuauhtinchán hasta 1933, año en que pasó a un museo regional y más tarde a manos de un arquitecto. En 2001, la benefactora social Espinosa Yglesias adquirió el mapa y poco después contactó al Centro de Estudios Latino Americanos en Harvard para averiguar quién podría analizar el mapa. Harvard eligió a Carrasco. El resultado de los cinco años de estudios multidisciplinarios fue la publicación (en inglés) de un libro de 479 páginas, La cueva, la ciudad y el nido de águila, que Carrasco editó junto a Scott Sessions. Carrasco anticipa que en 2010 la Universidad de Nuevo México, que publicó la versión original, editará la versión en español.
"Este mapa y el libro que hemos publicado para descifrarlo constituyen una renovación en nuestro entendimiento de los códices mesoamericanos y de las tierras sagradas de esa región", dijo Carrasco. Ese nuevo entendimiento tiene consecuencias políticas y sociales actuales.
"Este mapa es un corredor de enlace con la identidad y la política de los méxico-americanos, es decir, del pueblo chicano, con el arte, los rituales y las prácticas filosóficas de los mexicanos prehispánicos", aseveró.
Para este catedrático, "la insistencia por parte de eruditos y activistas méxico-americanos en reclamar a Aztlán como su símbolo se ve fortalecida por la historia que cuenta este mapa, ya que reubica a los mexicanos en Estados Unidos dentro de una más amplia historia de migración, de interacciones étnicas, de religiones y de rituales".
Según Carrasco, MC2 enlaza a los chicanos "con las tierras donde tuvo lugar la lucha por la libertad y por los derechos ante la opresión". El doctor Ramón Del Castillo, poeta y director del Centro de Estudios Chicanos en el Colegio Estatal Metropolitano de Denver (MSCD, en inglés), concuerda con Carrasco.
"El Mapa de Cuauhtinchán ha revitalizado el concepto de Aztlán (como tierra original de los antepasados de los mexicanos) y esa idea ya no es un mito sino una realidad". "Del Castillo tiene razón. El mapa, pintado por un artista que heredó las técnicas prehispánicas y la genialidad de México central, contiene las imágenes más vivas de Chicomoztoc (Lugar de las Siete Cuevas), asociado con la tierra originaria conocida como Aztlán", expresó Carrasco.
Esas imágenes muestran a los dioses y las diosas saliendo de las "siete cuevas" en el pasado mítico y eventualmente dando origen a los antepasados de los indígenas de México.
Tal es la conexión de este mapa con los chicanos que Anthony Aveni (arqueo-astrónomo de la Universidad Colgate) y Laana Carrasco (una periodista independiente de Massachusetts) publicaron un libro para niños en el que cuentan la historia de mellizos méxico-americanos de 10 años que "viajan en el tiempo" y peregrinan junto con sus antepasados cien años antes de la llegada de los españoles.
Este libro infantil, basado en MC2 e ilustrado por dos artistas mexicanos (Carmen Parra Velazco y Jesús Chávez), "conecta muchas de las preocupaciones y esperanzas del Movimiento Chicano actual con la cosmología y la vida de los antiguos indígenas mexicanos", dijo Carrasco. Junto con sus estudiantes y su equipo interdisciplinario, Carrasco continúa estudiando los objetos sagrados y las numerosas plantas que aparecen en el mapa.
"Este mapa es un tesoro para los académicos porque revela con esplendor artístico y en detalle la manera de vivir de una comunidad indígena que expresó su propia narrativa en medio de un serio conflicto social", concluyó.
Segunda parte de la entrada comenzada la semana pasada con la cual termino el artículo sobre el poder económico de la Orden del Temple.
Patrimonio Templario de facto
Una vez que el inicial patrimonio templario sostenido a base de donaciones se asienta, la orden aprovechará su potencial económico para ir adquiriendo territorios que serán administrados por ellos mismos. El temple ya no sólo acumula recursos, sino que explota territorios, los trabaja, los comercializa y los exporta, establece rentas; los templarios se han convertido, a través de muchas encomiendas, en agricultores, en ganaderos, en viticultores, finalmente son empresarios. Todo esto se suma a los derechos de diezmo, cobro de peajes, etc que la orden ha adquirido con el paso de los años lo que vuelve a generar conflictos con otros organismos puesto que lo que se suponía que era una orden monástico-militar se ha convertido en una potencia a todos los niveles y esto genera desconfianza[1]. Así desde muy temprano, pasados unos 20 años desde su formación, el temple acumula posesiones tanto en occidente como en oriente, territorios, edificios, barrios dentro de las ciudades, iglesias etc.
Esta organización económico-administrativa que adquiere el temple permite que su actuación financiera sea excelente (cabe destacar la ayuda monetaria que el temple realiza al rey de Francia durante la Segunda Cruzada ya que se estima que el préstamo ascendió a 30.000 livres parisis y 2000 marcos de plata) y de esta manera los templarios empiezan a ser conocidos como los grandes banqueros de su época. Por ejemplo durante la cruzada de Luis IX, Yolanda de Borbón obtiene un préstamo del Temple, siendo abalados por Luis IX, por importe de 10.000 besantes de oro que a su vez el Temple obtuvo de banqueros italianos con el compromiso de devolver en Francia la cantidad equivalente a 3.750 liras tornesas en la feria de Lagny. En este sentido, a pesar de lo mucho que se ha repetido en diversas publicaciones, es cierto que el temple favorece la evolución de las prácticas financieras estableciendo créditos, préstamos… pero no es totalmente cierto que fuesen ellos los creadores de otro recurso financiero, la letra de cambio. La letra de cambio tiene su origen en la Toscana alrededor del siglo XIII y no fue el temple quien la inventó sino los banqueros italianos. El temple, una vez conseguida su estabilidad económica, juega el papel de “administrador general”, es decir, el temple administra ya no sólo sus propios bienes sino que genera una cartera de clientes amplísima abarcando todos los estratos sociales, desde el campesino hasta el mismísimo rey.
A finales del siglo XII el temple esta capacitado para adquirir posesiones gracias a su propio dinero, así Ricardo Corazón de León les vende Chipre (se estima que los templarios la comprarían por 100.000 besantes sarracenos, siendo su pago inicial de unos 40.000), pero a causa de las revueltas sociales se ven obligados a devolver la posesión a la que no volverán hasta pasado cierto tiempo. En Tierra Santa el temple adquiría fortalezas y enclaves estratégicos, así en 1260 Julian de Sidón les vende la ciudad de Sidón y el castillo de Beaufort con el que dominaban el valle de Litani. La fortaleza de Chateau-Pélerin, también conocida como Athlit, estaba también en manos Templarias desde comienzo del siglo XIII, otras serían Sabed, Baghras, Roche-Roiseel, Chastel Blanc (Safita) etc.También en la península Ibérica durante los primeros años del siglo XIII el temple ampliaba sus posesiones, así en 1220 aumentaban el señorío de Ascó, sobre el cual ya tenía derechos desde años atrás.
Pero esta bonanza económica no será perpetua y por ello durante la segunda Cruzada, el temple decide pedir ayuda monetaria a los altos cargos Europeos. No es de extrañar pese a las buenas condiciones económicas que mostraba la orden pues los gastos, sobre todo, en Oriente Próximo son elevadísimos, algo que se mantendrá durante los años posteriores, provocado por, en cierta medida, los desastres militares (Hattin, La Forbie,…) que protagoniza la orden (sobre todo a partir del siglo XII y sirva como ejemplo de este gasto pero también de la potencia económica de la que disponía la orden el dato que nos ofrece la Historia del reino de Jerusalén, la cual nos relata que en los momentos previos al desastre de Hattin, cuando el ejército cruzado se estaba preparando: …mil doscientos jinetes y siete mil soldados de infantería equipados por los templarios gracias al tesoro que había confiado al Temple Enrique II de Inglaterra...[2]). En este sentido, otro ejemplo del potencial templario pero a su vez del gran gasto que suponía mantener la actividad en Tierra Santa lo encontramos en la construcción de la fortaleza de Jafet, la cual les costó 11.000 besantes sarracenos y 40.000 más por su mantenimiento anual[3]. Lo que está documentado, pese al poderío económico de la orden y es algo que no se puede obviar, es que el temple a partir del siglo XIII sufrirá un cierto empobrecimiento, debido quizás, al elemento comentado anteriormente: los fracasos militares y las prácticas poco loables que la orden estaba desarrollando. Basándose en los Cartularios de Douzens, entre otros documentos como los de Provins[4], autores como: Carriere, Perriaux, Demurger, etc explican esta caída: la causa de este proceso de “recesión económica” se encuentra en la disminución considerable de donaciones que se produce en este momento, algo registrado en estos documentos, que podría explicarse como resultado de la deficiente situación (económica, social, cultural, etc) que está sufriendo la sociedad cristiana de la época. Esta tendencia, a la baja, queda reflejada en la situación de la orden en la península, algo que nos puede ilustrar sobre la situación general que se estaba viviendo; a partir de 1250 económicamente el temple no puede permitirse la actuación que llevaba a cabo en la reconquista hasta el punto de que en Aragón los templarios estaban escasos de caballos y el rey Jaime II reclamará una mayor actividad templaria, algo que no era posible. Sin embargo también se encuentran documentadas algunas donaciones importantes para este periodo, pero son casos puntuales, por ejemplo, en 1259 el Gran consejo de Venecia dona a los templarios 5.000 venecianas para la mejora de su casa. De todas maneras esta donación será utilizada para algo concreto y no influía en la delicada situación de la orden. También, en este periodo se documenta la donación realizada por el obispo de Huesca en 1289 en Torre de Segre, donde se forma una de las últimas encomiendas templarias y se adquieren posesiones como molinos, acequias, etc. En la región de Rouergue, (Mediodía Francés) donde los templarios estaban presentes desde el siglo XII, construye el Temple en 1249 el castillo y torreón para la defensa de Larzac, además poseían encomiendas y otras propiedades[5]. A pesar de estos casos aislados (aunque existen más), no debemos olvidar que nos encontramos en un periodo crítico para Tierra Santa, que será el foco principal donde acabarán todos los bienes de la orden; esto significa que la orden no se puede permitir mantener el mismo tipo de actividad que tenían hasta entrado el siglo XIII en ambos frentes; los gastos en tierra santa eran altísimos y esta se había convertido en su prioridad (además había casos en las que las donaciones monetarias que se realizaban especificaban que fuesen unicamente para Tierra Santa, Guido de Lusignan otorgaba, en su testamento, una cantidad de livres anuales para los templarios de ultramar). No me cabe duda de que en los momentos finales del temple, la orden vio muy alterada su capacidad económica y financiera pero lo cierto es que aún así la orden, continuaba, a comienzos del siglo XIV, otorgando préstamos y todavía eran muchos los deudores que les tenían cuentas que rendir. Incluso en 1302 el temple hizo el pago del rescate de Guy de Ibelin y su familia entregando la cantidad de 45.000 piezas de plata.
Por lo tanto, tras lo expuesto, aunque los gastos en Tierra Santa eran cada vez mayoresy las donaciones ya no se sucedían como antes, la orden acumulaba una gran cantidad de riqueza contante y sonante; además del dinero físico que poseía, las propiedades materiales (o inmateriales pues Ricardo I, en su testamento, les hace entrega de uno de sus vicios, su orgullo) también formaban parte de las arcas templarias. De esta manera no creo que se pueda considerar una locura el afirmar que el temple, a lo largo de su historia, no puede ser considerado como una humilde orden militar si no que a luz de lo aportado aquí, creo que queda medianamente claro que desde sus orígenes la orden siempre dispuso de recursos económicos y materiales, unos bienes que con el paso del tiempo fueron en aumento, por distintas vías. Y es que la regla prohibía a sus miembros la posesión de bienes pero a su vez, permitía a la Orden acumular propiedades. Aún así no sería justo obviar que la orden sufrió elevadas pérdidas durante los momentos críticos de su devenir histórico pero gracias ala estructura administrativa creada y controlada por la propia orden, siempre hubo fases de una cierta recuperación. Todo ello dio lugar al mito del tesoro templario, un “tesoro” que en su mayoría provenía de las grandes ganancias adquiridas a través de sus múltiples encomiendas, de las donaciones y de su labor como administradores económicos; un tesoro que fue transferido a las otras órdenes militares (o a reyes y señores) y no a la corona francesa como Felipe IV deseaba y así se diluyó…
[1] Esto se debe sobre todo porque el temple va adquiriendo muchas exenciones fiscales y privilegios tanto reales como papales que le llevará a convertirse en, como muchos especialistas lo han denominado, cuasi estado independiente.
[2] Oldenbourg, Zoe, Las Cruzadas, Ed. Edhasa. 2003. Pág 500. Esta acción supuso un gran desembolso que sin duda repercutió a la posterior situación financiera de la Orden, pero fue una acción lógica teniendo en cuenta el desastre previo: la carga de Gerardo de Ridefort y el Maestre del hospital contra el ejército de Saladino que tuvo como resultado la muerte de cientos de cristianos. En cierta manera el temple debía subsanar esas pérdidas y los estados latinos de Tierra Santa estaban en su momento crítico.
[3] Lamy, Michel. La otra historia de los templarios. Ed Martínez Roca 1999. Pág 82.
[4]Demurger, Alain, Auge y caída de los Templarios, Ed Martínez Roca 1986. Pág. 203. En la segunda mitad del siglo XIII…ni siquiera diez donaciones en cincuenta años en la encomienda de Provins.
[5]La importancia estratégica de esta propiedad, en la cual confluían rutas comerciales, rutas de peregrinación, etc es una de las razones que nos explican la presencia templaria en la región y el por qué en la segunda mitad del siglo XIII el temple construye un castillo para la defensa de la zona. Capone, Bianca, Templarios en Rouergue, Revista Templarios nº 4. Ed Trentini 2002. Pág 25
Desde hace muchos meses tenía ganas de realizar un nuevo artículo sobre la Orden del Temple, así que tras elegir un nuevo tema, desde hace unas cuantas semanas, me puse a preparar una nueva entrada en el blog que se centrase en dicho tema. Tras una serie de revisiones (y seguro que necesitaría bastantes más) me dispongo a publicar, en dos partes, una nueva entrada titulada: Bienes económicos del Temple. Como siempre, cualquier participación, consulta, crítica, corrección, etc serán bienvenidos. *Como finalmente me ha salido un poco extenso la siguiente parte la publicaré al comienzo de la próxima semana.
-Posesiones Templarias-
A lo largo de esta entrada voy a tratar uno de los temas más pesados y arduos, en mi opinión, del estudio templario. Sin duda, quien se haya interesado un poco por esta orden militar conoce de antemano la fama que tenía, la cual quizás fue uno de los desencadenantes de su final y es que el temple, además de orden monástico-militar, tenía una tercera vía eran buenos administradores económicos, eran banqueros, poseían un gran número de propiedades y según cuenta la historia era tal la cantidad de dinero que acumulaban que incluso el mismísimo rey de Francia, entre otros, quiso hacerse con el suculento botín y de ahí su final. De hecho, no era la primera vez que el rey (y otros personajes y organismos) debía pedir a los humildes monjes guerreros préstamos para solventar su maltrecha economía. Intentar llevar a cabo un estudio sobre el carácter económico de la orden, a través del conocimiento de sus múltiples posesiones, se me presenta como algo tan complicado que lo que intentaré realizar será una pequeña introducción a lo que podría ser un trabajo académico mucho mayor, pero eso ya son proyectos para los especialistas. No tengo acceso a las fuentes primarias (documentos originales, cartas, etc) para poder realizar fehacientemente este trabajo sino que bebo, sobre todo, de lo ya expuesto anteriormente por investigadores y especialistas en la materia, cuyo conocimiento lo han dejado plasmado en muchas de sus grandes obras. De esta manera e intentando seguir una línea cronológica coherente trataré la evolución de una orden que, supuestamente comenzó siendo pobre y que, finalmente, se convertiría en la más fuerte y envidiada, económicamente, de su tiempo.
Año 1118 dc, una nueva orden toma forma, una orden que romperá con lo establecido dando lugar a un nuevo estilo: Los pobres caballeros de Cristo. Ciertamente no fueron los primeros pues sus “hermanos” Hospitalarios ya existían desde años antes pero lo novedoso de esta nueva orden era su carácter militar. Son muchas las personas que durante años han defendido la idea de que la orden desde su primer momento era una orden pobre, austera, sin recursos económicos[1]y aunque no soy quien para negar estas afirmaciones si puedo mostrarme disconforme con los planteamientos. De hecho siempre que leo sobre este tema me pregunto si no se estará incurriendo en un error de documentación, de desinformación o que simplemente se está intentando agrandar el mito. Situándonos en el periodo en cuestión debemos recordar que entre sus fundadores había hombres de la nobleza y que además en cuestión de muy pocos años se unen a la iniciativa otros; por ejemplo, el Conde de Champaña. Asimismo Hugues de Payns pertenecía a la baja nobleza y a su vez era siervo del conde champañés. Quiero decir con esto que en sus primeros momentos no fueron gente campesina sin donde caerse muerta si no que era gente que ya poseía recursos de por sí, administraban propiedades, etc y que seguramente parte de esto (o todo) sirvió como base para los momentos siguientes a 1118. Para seguir haciendo hincapié en esta idea, tomando como referencia a los grandes cronistas de la época podremos comprobar algunas curiosidades, por ejemplo, Guillermo de Tiro en su obra declara que:
"El rey Balduino II quien habíasucedido a su primo en la pascua de 1118, les proporcionó una base en su palacio, junto al lado sur del templo del señor...los canónigos del templo del señor les cedieron una plaza cerca de al-aqsa en la que podían seguir los oficios monásticos, al mismo tiempo que el rey, sus nobles el patriarca y otros prelados les otorgaban cierto número de beneficios, cuyos ingresos debían servir para alimentarlos y vestirlos..."
Es decir, desde el mismo momento de su fundación la orden del temple está recibiendo unos ingresos monetarios, por mínimos que fueran, que les ayudaban para mejorar su indudable maltrecha situación… y digo esto porque no dudo que su estado fuese lamentable, de la misma manera que lo era para muchos de los cohabitantes recién llegados a la región, pero eso no quiere decir que fuesen pobres. En este sentido cabe resaltar la primera gran donación que reciben los Pobres caballeros de Cristo, la residencia en la mezquita de Al-qsa, ¡ que mayor privilegio que ese !. Sin embargo si tomamos a Fulquerio de Chartres comprobamos que:
"los francos (alusión a los caballeros de cristo) no disponían de suficientes recursos para atender apropiadamente al mantenimiento del templo de salomón y el edificio llego a encontrarse en un estado lamentable, por lo que el área adyacente cedida como alojamiento a los templarios probablemente tuvieseun aspecto tan precario como su atuendo."
Parece lógico, teniendo en cuenta que los primeros templarios tenían una labor concreta, defender los caminos entre Jaffa-Jerusalén, una ruta muy transitada y conflictiva, un área bastante extensa para, si tomamos al pie de la letra algunas teorías[2], sólo 9 caballeros. Durante estos primeros años, además de esta ardua labor las altas jerarquías del temple se dedican a promocionar el temple en Occidente y para ello realizan una serie de viajes a Europa; realmente el aspecto de estos caballeros no debía ser muy agradable y quizá por ello la regla se vuelve tan estricta en cuanto al vestir y la apariencia [una descripción de los templarios en sus primeros años nos dice: rara vez se lavaban e iban con una barba hirsuta malolientes de polvo]. Pero dejando de lado el problema de la apariencia de estos primeros templarios, lo cierto es que la, en un futuro, conocida como Orden del Temple comenzó a obtener beneficios económicos desde muy temprano y así tenemos una de las primeras referencias a este respecto: en 1120-1121 cuando el conde Fulco V es alojado en la casa de los templarios en Jerusalén (cumpliendo su voto de cruzado) quedará tan agradecido que realizará la primera donación. A partir de estos momentos y tras los distintos viajes de promoción que realizan por Europa la llegada de donaciones y concesiones de todo tipo comienza a ser incesante. Así a partir de 1125 se produce el progresivo aumento del poderío material templario y aunque en las crónicas se hace referencia a limosnas, por mínimas que sean constituyen la avanzadilla de lo que está por llegar.
Primeras Donaciones
Tras lo comentado hasta este momento, en mi opinión, parece claro que el Temple fue agraciado con toda una serie de posesiones desde los momentos anteriores al Concilio de Troyes, ya sea bien por los propios bienes de sus integrantes o por donaciones, por pequeñas que fuesen, foráneas. Por ejemplo, el 31 de Octubre de 1127 Teobaldo de Champaña realiza una donación de la granja de Barbonne. Pero lo que es indudable es que a partir de dicho concilio el aumento de estas donaciones crece y consecuentemente el poderío económico templario. Así en 1128 los condes de Flandes Guillermo Clito y Thierry de Alsacia otorgan al temple el reconocimiento de los feudos al tiempo que un gran número de particulares se suman a la práctica. Demurger considera que, aunque la mayoría de las primeras donaciones tienen lugar, lógicamente, en territorio Francés, destacando las actas de Douzens en las que un gran número son donaciones al Temple, otras proceden de los nuevos territorios donde se iba implantando la orden, por ejemplo en Portugal donde la condesa Teresa cede el castillo de Soure en Marzo de 1128. Un año más tarde en Aude, se realiza la primera de las 16 donaciones que tienen lugar a lo largo de 5 años. Este mismo año en 1129 el temple recibe la donación de parte del obispo Bartolomeo de Joux de la iglesia de Laon en la región de Ile-de-France, Francia, donde también se situará una encomienda templaria. El 29 de Enero de 1130 el obispo de Aviñón cede una iglesia al temple durante uno de los viajes que realiza Hugues de Payns por la zona. A partir de 1128 la orden recibirá un gran número de donaciones procedentes de la Península Ibérica, la mayoría de ellas (por lo menos las más importantes), procedían de los reyes cediendo castillos y posesiones estratégicas a medida que avanzaba la reconquista y el temple tenía una labor más activa, entre las que destaca la realizada por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III el 14 de Julio de 1130; el conde además de cederse así mismo les dejaba en posesión la fortificación de Grañana[3]. También para este año se cuenta con un contrato de cesión, suscrito por Payens de Montdidier, de las tierras de Noyon, territorios situados al norte del Loira. En Junio de 1131 la orden recibe toda una serie de propiedades de manos del señor de Alés, una donación que posteriormente posibilitaría la formación de la encomienda de Jalés. Pero sin duda, de las donaciones que el temple recibe en estos primeros momentos la que más sorprende por su contenido es el conocidísimo testamento de Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Navarra, en 1131, por el cual el rey tras su muerte nombraba como herederos de su reino a los Templarios, algo que no se llevo a la práctica pues el proceso fue dinamitado por los nobles del reino[4], pero nos da una idea de la importancia que ya había alcanzando la orden en estos primeros años de existencia, pues no debemos olvidar que ya existían otras órdenes militares como la Orden de Belchite, creada por el propio Alfonso I. En 1132 siguiendo en la península Ibérica, el temple recibe Barbará por el conde de Urgel, concesión que se cumple en 1134 confirmada por Ramón Berenguer. En 1132 reciben en el Roselló la casa de Masdeu que posteriormente se convertirá en una encomienda con otras subencomiendas a su cargo[5].
Según la documentación utilizada por M. Caroff en su escrito L´ordre du temple en occident des origines á 1187, no será hasta 1134 cuando el temple empiece a recibir donaciones desde países como Italia (en 1138 los Templarios establecieron encomiendas en Roma) donde está documentada, para dicha fecha, una casa en Milán. Así, a partir del siglo XIII Italia se convertiría en el segundo centro de importancia en cuanto a posesiones, sobre todo cuando los puertos Italianos empiecen a ser más utilizados en los viajes marítimos. De nuevo en la península, esta vez en Navarra, el temple recibía de manos de García Ramírez (y conjuntamente con el Hospital) la cesión del castillo y la población de Las Novillas en 1135, confirmado en 1150 por Ramón Berenguer IV, junto con otras posesiones de territorios colindantes. 1136 se funda la encomienda de Richerenches, Francia, expandiéndose por el territorio. En Inglaterra a partir del sucesor de Enrique I, Esteban, aumentan las posesiones donadas al temple, así en 1139 está registrada la concesión del señorío real de Cowley en Oxfordshire y sus bosques.
A finales de los años 30, en 1139, Leonor de Aquitania permitió el establecimiento templario en uno de los puertos más importantes de la época, La Rochelle[6]. En 1141 el duque de Bretaña otorga la isla de Lannia, una plaza y unos ingresos monetarios procedentes de rentas que cobraba el conde. En 1143 el rey de Aragón, Ramón Berenguer IV, concede al Temple el quinto de las tierras que se conquisten durante los enfrentamientos contra los musulmanes y los castillos de Monzón, Barberá, Chalamera, Mongay, Remolins y si se conquistaba Corbins (y lo que esto suponía, es decir, la creación de encomiendas y casas con territorios y propiedades propias). En 1146 (o 42 dependiendo del autor) el temple recibe de García Ramirez Puente la Reina, tomando también poblaciones próximas, tras establecerse en Aberín la encomienda principal. Este mismo año, si tomamos 1146, Alfonso VII, rey de Castilla y León, donó al temple Villaseca. Durante estas fechas la expansión templaria es una constante y la apertura de encomiendas en Génova, Orleáns, Braga, etc, son prueba de ello[7]. Pero no todo fueron concesiones (digamos) materiales, sino que en estos momentos el temple consigue beneficios como exenciones de pagos y otros privilegios. Luis VII, durante la Segunda Cruzada, dona al temple la ciudad de Savigny en 1149 y toda una serie de privilegios añadidos.
Por todas las regiones y zonas donde había caminos de peregrinos o rutas comerciales estaban presentes casas o encomiendas templarias para controlar el territorio y las rutas costeras, comerciales, de peregrinación, etc, con todos los beneficios que ello suponía.
Mientras tanto las posesiones en tierra santa crecen gracias al éxito y fama alcanzado por el temple y también porque muchos de los caballeros enrolados en la cruzada, antes de partir, ceden sus posesiones al Temple. Convertidos en la mayor fuerza cristiana, junto con el Hospital, comienzan a adquirir toda una serie de puntos estratégicos, fortalezas, etc Así en 1134 reciben de manos de Alfonso-Jordán, Conde de Touluse, una importante concesión: (…) tanto poder y permiso en todas mis tierras como aquellos de que disponen en los lugares orientales de manos del rey de Jerusalén, el príncipe de Antioquia y el conde de Trípoli(…) quien desee darles en todas mis provincias ya sea su propia persona o dinero o tierra o población o castillo o también ciudad(…) puede dar sin disputa alguna y ellos pueden recibirlo libremente(…)[8]. La orden ya se había labrado un nombre y una fama a ambos lados del territorio lo que les permitirá, desde estos primeros momentos, hacer frente a los grandes gastos que esto suponía.
Alrededor de 1149-1150 los templarios reciben Gaza haciéndose fuertes en la fortificación. En 1152 el Obispo de Tortosa (Tartus, Siria) cede el castillo al temple. En la península ibérica Ramón Berenguer IV en 1153 entrega el castillo de Miravet junto con sus dependencias y territorios adyacentes al temple. En 1154 el obispo de Bayeux dona al temple la iglesia de Saintinges. De una manera temporal, en 1160 el Temple recibe el castillo de Gisors, el de Neauphle y Neufchatel, siendo sus custodios durante muy pocos meses antes del casamiento del hijo de Enrique II y la hija de Luis VIII. En Champañael conde les cede los derechos sobre el cobro del peaje de las actividades comerciales de Provins en 1164. Alonso Enriquez, rey de Portugal, entrega al temple en 1165 una serie de castillos y sus territorios, entre ellos Monsanto e Idanha a Vella. En 1166 Fernando II de León por la labor ejercida en la reconquista dona al temple el señorío de Coria y toda una serie de castillos; posesiones que mantendrán hasta comienzos del siglo XIII cuando la mayor parte de estos dominios pasen a manos de la orden de Alcántara salvo contadas excepciones. En Portugal, la orden recibirá otra importante donación en 1169 donándoles el rey la tercera parte de las tierras que conquistasen desde el Tajo. En 1170 el temple recibe la encomienda de Denney, en Inglaterra, donación de la comunidad monástica de Ely, una posesión que proporcionará nuevos recursos al convertirse en hospital al cual se le cedían múltiples bienes y rentas.
A todas estas grandes concesiones hay que añadirles aquellas que se realizan a título individual pero que también contribuyeron al engrosamiento de las arcas templarias: caballos, bridas, armamento, pequeñas parcelas de tierras, pequeñas cantidades monetarias, etc.
Existe también la posibilidad de que se produzcan donaciones post mortem, es decir, en ocasiones los difuntos han donado al temple toda una serie de posesiones que debían pasar a su poder pero el proceso puede complicarse si los herederos (digamos naturales, quiero decir, familiares directos) no están de acuerdo; por lo tanto dichas concesiones no serán adquiridas por el temple hasta pasado un tiempo[9]. En este sentido hay casos en los que las cesiones al temple son temporales, es decir, la orden poseerá durante un tiempo acordado con el difunto los beneficios de los terrenos, edificios, etc que hayan sido entregados en donación, pero una vez cumplido el plazo de tiempo esos bienes deberán ser devueltos a los herederos, previamente escogidos. Pero la cosa se complica si quien realiza la donación a la orden impone que esta le sea devuelta si la reclama, por ejemplo, a la vuelta de la cruzada; es una donación temporal pero con una cláusula especial porque en muchos de esos casos lo más probable era que no se regresase. Por ejemplo, esto lo acordó el temple en 1147 con Gerardo y Garin de Bouzonville, quienes donaron sus alodios. Existen pruebas documentales de que en algunas ocasiones el temple no ha cumplido estos acuerdos, parece que se producen sobre todo a partir de la etapa en la que su poderío económico y militar se encuentra en su apogeo y el temple se “cree” con el derecho de organizar los acuerdos jurídicos a su antojo. Un caso bastante impactante, por la crueldad del mismo, es el que tiene lugar en Esperton[10], donde el temple, además de no devolver lo pactado utilizará la fuerza bruta para expulsar a los herederos de los territorios; estas prácticas y otras presiones utilizadas por la orden son una de las causas de la posterior desconfianza y rencor que se comprueba en muchas de las actas judiciales contra la orden en las cuales queda reflejada la repulsa hacia la avaricia del temple, siendo una de las recriminaciones populares cuando el temple dejó de tener su razón de ser. De hecho, el Papa Inocencio III con la bula De Insolentia Templariorum en 1207, deja clara su opinión frente al abuso que hacían los Templarios de sus privilegios.
El goteo de donaciones, durante este periodo, es continuo y lo que comenzó como un símbolo de apoyo, ya desde fechas tempranas, se convierte en una especie de negocio, un trueque, ya que en muchas ocasiones las donaciones se hacían con una condición, que ésta les permitiese a los donantes la salvación de sus almas. Como expliqué en entradas anteriores, muchas personas pertenecían al temple pero de manera temporal, los llamados Milites ad Terminum, siendo acogidos por la orden hasta el momento de su muerte; a cambio el donante cede sus posesiones y se asegura la salvación. Un ejemplo lo expone Demurger: Eudes de Grancay, ya de edad, entra en la orden en 1185, en la casa de Bures…en ella muere y es enterrado en 1197[11]. En 1197 el Temple recibe de manos del rey aragonés Alfonso I los bienes de la orden de Montegaudio lo que supuso la adhesión de muchos señoríos que pasaron a engrosar los dominios templarios. En 1211 tras duros litigios entre Alfonso IX de León y el temple, estos reciben el castillo de Ponferrada convirtiéndose en sede de encomienda[12].
Por tanto podemos establecer tres tipos de donaciones:
·Pro anima, suelen ser bienes importantes, la única petición del donante es la salvación de su alma.
[1]De hecho existió la corriente que abogaba por la interpretación del archiconocido sello templario con la figura de dos caballeros cabalgando en el mismo caballo, como la representación de la pobreza que profesaban los miembros de la orden. Una teoría superada desde hace años pero la cual puede leerse, sobre todo por internet.
[2]Creo recordar que en otro momento aclaré este punto pero por si acaso me gustaría resaltar que esta información no es del todo exacta. Miguel el Sirio, otro de los cronistas utilizados para el conocimiento de la historia del temple, nos habla de Hugues de Payns y treinta compañeros suyos o lo que es lo mismo puede que fuesen 9 caballeros pero que en total toda la camarilla que formaba parte de la primitiva orden hubiesen sido algunas personas más, lo que es bastante más factible para una orden cuya labor era la de “guardianes de caminos”.
[3]El extracto de la concesión puede leerse en Demuerger, Alain, Auge y caída de los templarios. Ed. Martínez Roca 1986. Pág. 57-58
[4] Barber, M. Templarios, la nueva caballería. Ed. MR, 2001. Pág 47. Aunque el testamento inicial no se llevó a la práctica, el temple recibió años después castillos y territorios como: Monzón, Mongay, Chalamera, etc. Además de los castillos, los templarios recibían una décima parte de los ingresos reales, una suma anual de 1000 solidi procedente de Zaragoza y una quinta parte de lo obtenido en las expediciones que se llevaran a cabo en España y quedarían exentos de los peajes, aduanas y exacciones acostumbradas en las tierras de Ramón Berenguer.
[5]Fuguet, Joan y Plaza, Carme, Los templarios en la península Ibérica. El Cobre ediciones 2005. Pág. 75.
[6] La concesión puede ser leída en : Cartulaire general de l´ordre du Temple 1119-1150. Recueil des chartes et des bulles relatives á l´ ordre du Temple, ed. Marqués d´ Albon, París, 1913. También, un extracto de la misma se encuentra en: Barber, M. Templarios, la nueva caballería. Ed. MR, 2001. Pág 43.
[8]Una lectura más detallada de la concesión puede ser leída en: Barber, M. Templarios, la nueva caballería. Ed. MR, 2001. Pág 55. La completa lectura de la misma se encuentra en: Cartulaire general de l´ordre du Temple 1119-1150. Recueil des chartes et des bulles relatives á l´ ordre du Temple, ed. Marqués d´ Albon, París, 1913
[9]Demurger, Alain, Auge y caída de los Templarios, Ed Martínez Roca 1986. Pág 152-153. En 1197 Guillermo de Bergadón dona al Temple propiedades en el alto Llobregat (Cataluña). Muere entre 1192 y 1196. Su hermano se niega a cumplir el voto de difunto y en 1199 vende el vizcondado de Bergadón, comprendidos los bienes legados al Temple, al rey de Aragón Pedro II. El temple no entrará en posesión de ese legado hasta 1231.
[10]Ibid. Pág 157. Hechos como este quedan reflejados en una de las mejores novelas históricas (opinión personal) sobre el temple: Beltrán, un templario en el exilio de Watson, William, donde el autor expone el mismo tipo de abuso con un rigor inusual en este tipo de novelas.
[11]Demurger, Alain, Auge y caída de los Templarios, Ed Martínez Roca 1986. Pág 153
[12] Recomiendo para un conocimiento más exhaustivo de las posesiones templarias en la península ibérica la gran obra de Fuguet y Plaza, Fuguet, Joan y Plaza, Carme, Los templarios en la península Ibérica. El Cobre ediciones 2005. A través de dicha obra el lector podrá conocer de una manera minuciosa las múltiples posesiones templarias en todo el área peninsular, además la publicación va acompañada de referencias bibliográficas, textos originales, representaciones pictóricas y fotografías de altísima calidad que convierten a esta obra en una obligada referencia.
[13]Un ejemplo de esta donación es la explicada en el pie de página 9, aunque con la curiosidad de que en ella no se cumplió lo acordado.