viernes, 15 de marzo de 2013

Curso-taller anual de Epigrafía



Introducción a la escritura jeroglífica maya 2013: calendario, lengua y aspectos retórico-literarios de las inscripciones del periodo Clásico



Impartido por la Dra. Maricela Ayala y el Dr. Guillermo Bernal 


Del 9 de abril al 14 de mayo del 2013 en el instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM 


Martes, miércoles y jueves de 17.00-19.00 horas. 


Tendrá una duración de 30 horas el cupo será 


limitado y está pensado para el público en general. 


El costo es de 3.000 pesos


Inscripciones e informes: 56227494

miércoles, 6 de febrero de 2013

Pelotazo académico: Hernán Cortés es el verdadero autor de la crónica de la Conquista, dice arqueólogo francés

El historiador y arqueólogo francés Christian Duverger echa por tierra todo un hito, considerado válido durante casi 400 años: el autor de laHistoria verdadera de la conquista de la Nueva España no es Bernal Díaz del Castillo, sino el mismísimo conquistador, Hernán Cortés.


Sabedor de antemano del escozor y la polémica que este planteamiento generará entre ciertos sectores de la comunidad académica del mundo, el reconocido investigador y catedrático, doctor en historia por la Universidad de París (conocida comúnmente como La Sorbona), asegura contar con los elementos históricos y documentales suficientes para demostrarlo, resultado de 10 años de trabajo.


Tales pruebas y argumentos se encuentran contenidos en el libro Crónica de la eternidad: ¿quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España?, que el jueves de esta semana será presentado en México bajo el sello de editorial Taurus.


Mezcla de investigación histórica y novela policiaca, en este volumen el especialista expone quién es en realidad Bernal Díaz del Castillo y cómo fue que el verdadero autor de esa sensacional crónica histórica, considerada documento de primera mano y obra de arte literaria, logró pasar tanto tiempo tras las sombras.


¿Cómo pudo un simple soldado raso, sin experiencia literaria, escribir la magna crónica de la Conquista? ¿Cómo pudo estar tan cerca de Cortés en todo momento y, sin embargo, no aparecer en ninguna de sus cartas, en ninguna de las crónicas y registros de la época?, son las dos interrogantes que plantea Christian Duverger para comenzar la entrevista con La Jornada.

De acuerdo con el historiador, quien es profesor de la cátedra de antropología social de Mesoamérica en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, las dudas sobre Bernal Díaz del Castillo han sido una constante a lo largo del tiempo entre diversos investigadores y autores; incluso alguno por allí ha puesto en tela de juicio su existencia.


Ello debido a las contradicciones y zonas de sombra en la vida del cronista, quien en la famosa historia de la Conquista no escribe nada sobre sí mismo, mas que es nativo de Medina del Campo, en Castilla la Vieja, y que tenía 84 años en 1568, que es la fecha del punto final de su crónica.


“El primer documento que tenemos de Díaz del Castillo es de 1544, y todos los especialistas que han buscado su presencia entre los 540 soldados con los que Cortés emprendió la conquista de estas tierras nunca la han encontrado”, destaca Duverger.


“Ése es un elemento que no soy el primero en señalar. Todos los autores se han topado con eso. ¿Por qué nadie ha sido capaz de hacer su biografía, por qué no tenemos datos biográficos? Ese es un elemento común entre diversos investigadores y autores; lo más que se ha escrito al respecto son dos o tres páginas”.


Los primeros datos que certifican la existencia de Díaz del Castillo se remiten a 1544, en Guatemala, donde va a morir en 1584, de acuerdo con el historiador, quien fue consejero cultural de la embajada de Francia y ha sido colaborador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


“Bernal Díaz del Castillo es un hacendado en Santiago de Guatemala. El personaje histórico existe, pero que sea el autor de la crónica de la Conquista es absolutamente imposible, por varias razones que explico a lo largo del libro, entre ellas fechas, acceso a libros que cita y, finalmente, no tenemos ningún documento que pueda comprobar que supiera escribir”, explica.


“Le tocó vivir en una época en la que la separación entre los que recibían instrucción y los que no era muy fuerte. La población instruida en la España de ese entonces era de entre uno y dos por ciento. Eso significa que entre los más de 500 soldados que vinieron con Cortés, si 15 sabían leer y escribir, eran muchos. He buscado entre ellos los que sabían hacerlo, encontré a 12 y no figura Díaz del Castillo.


“La cultura en esa época, pues, era una cosa rara y en la Historia verdadera...hay referencias muy cultas, entre ellas elementos escritos a la manera de Homero, a las historias latina y griega y a la Biblia, así como vocablos nuevos derivados del francés y el latín. Son elementos absolutamente imposibles de encontrar en la mente de un soldado raso como era Díaz del Castillo.”


A lo anterior, el especialista suma inconsistencias e incluso incongruencias de orden práctico que aparecen en la crónica de la Conquista, entre ellas que Díaz del Castillo haga referencia a libros a los que no pudo tener acceso por carecer de la autorización de la corona española y de la Iglesia, como La Historia de la conquista de la Nueva España, de Francisco López de Gómara, y otros de Fray Bartolomé de las Casas.


Christian Duverger señala que el libro Crónica de la eternidad es en realidad la continuación o segundo tomo de su biografía sobre el conquistador de México,Cortés: la biografía más reveladora, escrito en 2001, originalmente en francés, y publicado en español en 2005, también por Taurus.


A su decir, prevalece una visión distorsionada sobre ese personaje, no sólo en términos generales de la sociedad mexicana, sino entre varios historiadores, al desconocerse que era un hombre totalmente mestizo en términos culturales y que muchos elementos de su personalidad provenían de su comprensión del mundo prehispánico.


“Existe una visión imperfecta de Cortés. No vamos a negar que la Conquista fue un acto de violencia, conflictivo, pero hay un malentendido sobre la personalidad del conquistador, porque él no quiso destruir a los indios, sino protegerlos, y decidió instalar un mestizaje para, precisamente, poder conservar lo mejor de la cultura prehispánica”, señala.


“Fue un personaje más inteligente de lo que ha sido considerado. Era un hombre del Renacimiento y, como tal, con apertura de espíritu, lo cual contrasta con la corona española”.


Testimonio irrefutable de su humanismo, dice, fue que no quiso que se repitieran en lo que hoy es territorio mexicano los “genocidios” cometidos contra las poblaciones autóctonas, primero, de Santo Domingo y, luego de Cuba, y planteó para las nuevas tierras conquistadas el ya mencionado proyecto de mestizaje.


Una vez consumada la Conquista, lo que hizo el militar español fue escribir un comentario de ese hecho, en lo que se conoce como la Segunda carta de relación. Oficialmente se trató de una carta al rey Carlos V, pero en realidad fue una manera muy hábil de dar al público de su época conocimiento de esa noticia, refiere el académico.


“Eso no es algo normal entre los jefes de guerra. Hay los que saben matar, planear una batalla, pero que no saben pensar lo que hacen, y otra cosa es saber escribir lo que hicieron”.


¿Pero cómo, en qué momento y por qué fue que Hernán Cortés escribió laHistoria verdadera de la conquista de la Nueva España, y cuál fue el motivo para no firmarla?


Aunque eso es precisamente lo que responde en su libro ya mencionado, Christian Duverger acepta explicar que esa fue una decisión que el conquistador tomó una vez que regresó a España, en 1540, y decidió alejarse del mundo político para ocuparse de dos aspectos en particular: el mundo de la cultura y la memoria de su acción.


Así fue que, entre los años de 1543 y1546, organizó una Academia entre notables, que se reunía una vez por semana en su casa de Valladolid, cuyas actas de sesiones se preservan a la fecha en un libro publicado 20 años después de la muerte de Cortés, ocurrida en 1547. Eso fue para saciar su interés por la cultura.


Respecto de su preocupación por preservar para la posterioridad la memoria de su acción, el conquistador de la Nueva España consideraba que había dos maneras de hacer historia: la documental y la testimonial, platica el investigador.


Lo que hizo fue, por una parte, contratar a una persona para que escribiera la historia de ese hecho a partir de su archivo. Ese personaje fue el eclesiástico Francisco López de Gómara. Y, por otro lado, al mismo tiempo fue ponerse a escribir por su propia cuenta esa fascinante historia, valiéndose para ello, en principio, de la invención de un soldado anónimo, cuenta.


De tal manera, agrega, Cortés tenía asegurada la pervivencia de la crónica de ese hecho desde la perspectiva de la historia documental y también testimonial, subraya Duverger, quien trae a cuenta la prohibición de escribir que recaía sobre el conquistador impuesta por el emperador Carlos V y refrendada luego por el hijo de éste, el rey Felipe II.


“Las obras de Cortés fueron quemadas en plazas públicas, no por el contenido, sino porque era competidor de la legitimidad del propio rey. Fueron éxitos de edición, bestsellers de esa época. La primera carta publicada, que fue La segunda carta de relación, tuvo una edición de 4 mil ejemplares, lo cual fue un éxito en esos años, sobre todo si se considera que el costo de cada libro era el equivalente de 20 mulas o tres o cuatro caballos”, indica.


“Como ya no podía escribir, Cortés consideró que comisionar a López de Gómara era una alternativa que podía funcionar. Pero le faltaba otra parte, la del testimonio; entonces decidió inventar un personaje de soldado raso, testigo permanente de la acción. Éste obviamente era un personaje ficticio.


“Entró entonces Cortés en una especie de juego que no es estéril, que tiene sus fundamentos, que es la historia de su acción a partir de datos de archivo y la otra escrita a partir de un testigo y testimonios directos”.


–Si se aceptara que Bernal Díaz del Castillo no es el autor de La historia verdadera..., ¿está usted abierto a la posibilidad de que el autor sea otro ajeno a Hernán Cortés?


–Para conocer y entender todos los elementos que figuran en esa crónica hay que tener una vinculación directa con Cortés. Fue así que busqué en torno de su círculo más cercano si alguien más podría ser el autor, pero no encontré pista alguna.


“Además, como expongo en un capítulo del libro, dedicado al aspecto lingüístico, hay elementos del estilo de Hernán Cortés que figuran tanto en las cartas de relación como en la Historia verdadera, digamos, una especie de marca de fábrica.”


El libro Crónica de la eternidad reúne “una enorme cantidad de elementos” para afirmar que el propio conquistador es el hacedor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, refrenda para concluir el autor, quien en su obra también aborda la fascinante historia del manuscrito de esa crónica y cómo fue que se le atribuyó la autoría a Díaz del Castillo.


“Es una visión apoyada en muchos datos, tan sólo hay 40 páginas de citas y referencias. No es, entonces, una fantasía. Es una óptica que renueva la visión sobre Cortés”.


*Fuente. http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/04/11511047-hernan-cortes-es-el-verdadero-autor-de-la-cronica-de-la-conquista-dice-arqueologo-frances

jueves, 24 de enero de 2013

Curso de cultura maya en la Universidad de Sevilla

Durante los meses de marzo, abril y mayo de este año 2013 se celebrará la segunda edición del Curso de Cultura Maya en la Universidad de Sevilla.

Se trata de un curso de formación continua vinculado al Departamento de Historia de América. Estará a cargo de Asier Rodriguez Manjavacas y contará con participaciones de M. Cristina Berna, Beatriz Vitar y Rocío García.

El periodo de matriculación comienza el 1 de febrero y finaliza el día 20 del mismo mes y las clases tendrán lugar los jueves por la tarde entre el 7 de marzo y el 23 de mayo. Para más información, podéis dirigiros al correo electrónico clasesmaya@hotmail.com y a los teléfonos 954551441 y 644367303.

Estad atentos porque pronto saldrá también el curso de Escritura maya impartido también por Asie Rodríguez Manjavacas.
  

miércoles, 12 de diciembre de 2012

2012, ¿el fin del mundo según los mayas?


2012, ¿el fin del mundo según los mayas?
Mtro. Pablo Alberto Mumary Farto

A lo largo de la historia, tanto en el “nuevo” como en el “viejo mundo”, las ideas sobre una serie de eventos que darán lugar a un cambio de realidad han sido constantes, sobre todo en el “viejo mundo”. Cabe recordar, en este sentido, la alarma social que se produjo en la Europa medieval cuando se acercaba el año 1000 o la reciente psicosis a nivel mundial que resultó de la idea de un colapso de tipo cibernético con la llegada del siglo XXI. Ninguno de estos dos ejemplos tuvo el final deseado (por algunos) y así, el transcurrir cotidiano continuó inexorable hasta…el 2012. Doce años después de los terribles acontecimientos que tendrían lugar en el año 2000 se vuelve a repetir la misma historia pero ahora desde la perspectiva de una de las civilizaciones que más misterio y curiosidad han generado en las últimas décadas, la maya. Muchos seguidores de lo esotérico, de lo paranormal, fans del misterio o simplemente curiosos, esperan con cierta ansiedad la llegada de la fatídica fecha que los mayas plasmaron en alguno de sus monumentos.

            Primero, habría que empezar por explicar a qué mayas se les ocurrió fijar tal fatídica fecha porque, como bien sabemos, éstos, al contrario que otras civilizaciones, no eran un imperio, sino que se organizaban políticamente en diferentes entidades repartidas por el territorio con diferenciaciones estilísticas, lingüísticas etc. Segundo, deberíamos ponernos de acuerdo en cuál es la fecha exacta en la que tendrá lugar el fin del mundo según los mayas ya que, siguiendo una correlación u otra, el día cambia pudiendo ser el 21 o el 23 de diciembre. Las correlaciones cronológicas utilizadas por los mayistas son varias y diferentes, pero la más aceptada tradicionalmente ha sido la conocida como GMT, Goodman-Martínez-Thompson, tres grandes investigadores del siglo XX, la cual abarca desde el 584283 y 584285 siendo una correlación numérica constante que expresa la “fecha era” del calendario maya. Esta “fecha era”, creada o “inventada” por los mayas prehispánicos, se identifica en el calendario como el 4 ajaw, 8 kumku del 13.0.0.0.0 (Bak’tun 13)[1] o lo que es lo mismo, el 4 ajaw, 8 kumku, del 3114 a.C., (en nuestro calendario), utilizando la correlación GMT, fecha exacta del comienzo de la Cuenta Larga Maya, fecha de la creación. Tercero y más importante, ¿en dónde encontramos la referencia al supuesto acontecimiento catastrófico qué tendrá lugar en diciembre de 2012?

            La teoría del “fin del mundo maya” comenzó a esgrimirse en la década de los 80’s del siglo XX a raíz de una serie de publicaciones de autores no académicos como: Frank Waters o José Argüelles los cuales, realizaban un conjunto de especulaciones mezclando “a diestro y siniestro” concepciones mayas con mexicas y otras culturas mesoamericanas sin detenerse, en detalle, en algo tan importante como la distancia temporal que separó a unas y a otras. Las teorías de estos autores fueron muy bien recibidas por la corriente conocida como New Age, gracias a la cual Argüelles y otros pudieron seguir publicando y ganando adeptos con ideas tan “sólidas” como la que afirmaba que: “la información de los mayas fue transmitida desde el exterior”.

            Como dijimos, anteriormente, ¿a qué mayas estarían haciendo referencia estos autores?, puesto que la cultura y sociedad maya está viva y presente, hoy en día, en los territorios mexicanos y guatemaltecos, sobre todo, se debería definir quienes establecieron dichas profecías catastrofistas y qué documentos acreditan las, supuestas, teorías del fin del mundo. De esta manera la base para estas ideas son, sobre todo, los pueblos prehispánicos mayas, sus monumentos y documentos escritos. Aún así, no podemos obviar la existencia de documentos prehispánicos y coloniales mayas en los que se realizan augurios funestos, si queremos interpretarlos así, para fechas venideras, o que (como muchos investigadores actuales defienden) presenten futuros eventos con los que les conceden una mayor autoridad a acciones de un presente que están relatando en los monumentos.[2] No obstante, lo que no encontramos en esta documentación, ya sea colonial o prehispánica, son ideas catastróficas de grandes cataclismos y un final del mundo para la fecha del 2012. Y es que desde los monumentos prehispánicos, y nos referimos a aquellas estelas labradas con jeroglíficos que se documentan hasta, aproximadamente, el siglo X d.C., o la pintura mural, la información se limita a dos o tres monumentos destacando, sobre todo, dos: el Monumento 6 de Tortuguero y el reciente hallazgo del Bloque 2 de la Escalera Jeroglífica de La Corona.

Monumento 6 de Tortuguero.

            El primero es un monumento, que se encuentra en Tortuguero, ciudad maya preshipánica situada en Chiapas, México, cuya información es limitada y por ello es la base para las ideas del fin del mundo expresada por los mayas. Formado por tres grandes bloques en forma de T, uno de los cuales se encuentra perdido y otro, el que contiene la información, se encuentra roto, nos relata acontecimientos “normales y nada excepcionales” en relación con el contenido informativo que nos ofrecen otras estelas de otras ciudades y del periodo en cuestión. Pero, en la parte inferior de la derecha, se registra lo siguiente: “Terminará el Bak’tun 13 en el día 4 Ajaw, 3 K’ank’in, ocurrirá [¿?] la presentación/descenso del dios B’olon Yookte’ en [¿?]”. Esta deidad está relacionada con la guerra y con el inicio de la “historia” y la creación maya tras el derrocamiento del Dios L, o Dios fumador, por 7 dioses entre los que se encontraba B’olon Yookte’. Y esa es toda la información referida, en este documento, sobre el 21/23 de diciembre de 2012; no sabemos, exactamente, qué ocurrirá ni en dónde pero es probable que los mayas de Tortuguero estuviesen registrando, sencillamente, una fecha tan importante como es el 13.0.0.0.0 dentro de la mitología mayista para que se llevasen a cabo, en dicha fecha, festejos importantes con B’olon Yookte’ como protagonista.

            Por su parte el otro monumento encontrado en La Corona, Guatemala, se refiere a uno de los gobernantes más importantes del periodo clásico maya, Yuhkno’m Yich’aak K’ahk’ de Calakmul (Campeche, México). Se registra una visita que éste señor realizó en el año 696 d.C., a la ciudad guatemalteca, seguramente para mantener sus relaciones de vasallaje y, sorprendentemente, se le nombra como "señor del K'atun 13”. Durante su gobierno, en el año 692 d.C., se había celebrado esta fecha del 13 K’atun,[3] como apuntábamos anteriormente lo que este gobernante buscaba a través de esta inscripción era mostrar que su importancia se perpetuaría más allá del tiempo presente nombrado una fecha futura como será el 13 Bak’tun, en la clausula jeroglífica siguiente, en la que según esta inscripción el gobernante seguirá desplegando su poder.

Monumento 6 de Tortuguero, parte derecha.
            Desde el punto de vista prehispánico, ya en época Posclásica, próxima a la llegada de los españoles, poseemos varios códices (como el Dresde) en los que se conserva el término umuut, “su augurio”, referido sobre todo para cuestiones calendáricas para llevar a cabo las cosechas, cuando se producirán las lluvias, etc. Ya en épocas más modernas tenemos los Libros del Chilam Balam de Chumayel, escritos en caracteres latinos en el siglo XVIII, muy influenciados por las ideas religiosas impuestas durante la conquista y colonia española, por lo que ya nada tenían que ver con las antiguas tradiciones de los mayas prehispánicos.

            No hay ningún texto maya, ya sea prehispánico o colonial, que pronostique un fin del mundo para diciembre del año 2012; podemos hablar, quizá de profecías catastrofistas en época colonial por la fuerte influencia ideológica impuesta durante la conquista y colonia pero ninguna establece la fecha exacta del 21/23 de diciembre del presente año. De hecho, y para no faltar a la verdad, sí existe una profecía catastrofista maya a la que no se le presta atención. En el Chilam Balam de Ixil se habla de una destrucción del mundo que debió suceder en 1787, obviamente nada ocurrió y por ello la corriente New Age  dejó de lado el único ejemplo de un final del mundo, concreto, pronosticado por los mayas.

Bloque 8, Escalera Jeroglífica de La Corona, representación de Yuhkno'm Ch'e'n II.
            Finalmente a lo que está haciendo referencia la fecha del 13.0.0.0.0 no es a un suceso de tipo apocalíptico o catastrófico (ideas, como hemos dicho, ligadas a la tradición colonialista introducida por los conquistadores y el cristianismo) sino a un fin de ciclo y comienzo de uno nuevo; un fin de ciclo que, en este caso, coincidía con la “fecha era maya”, el comienzo de todas las cosas, la creación de la realidad conocida.  De hecho, recientemente se han descubierto una serie de murales pintados en la ciudad de Xultún, Guatemala, que hacen referencia a ciclos temporales superiores al Bak´tun 13 (hasta el 17) y, además, en Palenque, Chiapas, México, se identificaron textos glíficos que muestran al gobernante K’inich Janaab’ Pakal encabezando rituales en el año 4772 d.C. 

Por tanto, teniendo esto en cuenta, sugerimos a los lectores que estén tranquilos durante las fechas finales de este diciembre de 2012 pues, como hemos intentado reflejar en estas líneas, no hay ideas de finales apocalípticos en la tradición prehispánica mesoamericana desde el punto de vista rígido del término, todo es producto de la mercadotecnia del momento.


[1] Un Bak’tun equivale a 144.000 días
[2] Es decir, los gobernantes, en este caso, se autovanagloriaban y se concedían una importancia tal que incluso en futuros lejanos estarían presentes en la realidad cotidiana de su comunidad.
[3] 1 K’atun equivale a 7.200 días.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Habría más tumbas en Uxul: expertos.

Los directores del Proyecto Arqueológico de Uxul no descartan el descubrimiento de nuevas tumbas en el sitio cuando en Marzo de 2013 inicien una nueva temporada de campo.

Entrevistados por El Expresso luego de su ponencia magistral durante el encuentro internacional: "Los investigadores de la Cultura Maya" celebrado en la UAC la semana pasada, Nikolai Grube y Kai Delvendahl de la Universidad de Bonn, Alemania, refirieron que el descubrimiento del entierro de un príncipe maya al sur del estado fue recibido con mucho interés y entusiasmo por la comunidad académica internacional. 

Al descartar intenciones de exhibir las piezas halladas y toda la ofrenda alrededor del joven príncipe, hijo de un gobernante de la urbe de Calakmul, pero no ligado al trono debido a que aún tienen que pasar por un proceso de investigación y restauración, Nikolai Grube precisó que actualmente están avanzando en la interpretación de los hallazgos y están un poco más seguros de la fecha de la tumba y de la identidad del individuo que está enterrado. Se trata de un joven de sexo masculino que tal vez no fue miembro de la dinastía real o tal vez sea uno de los hijos del gobernante que no podía acceder al trono. 

"Sin embargo puede ser una persona de alto rango , es por eso que se le llama príncipe maya, porque uno de los glifos de la cerámica explícitamente tiene la palabra para príncipe, dijo." Refirió que la tumba data del año 720-730 d.C., y coincide con el periodo en el que Uxul estaba bajo el dominio de Calakmul. Reveló que todas las piezas halladas se encuentran en resguardo del centro INAH-Campeche y se requiere un trabajo serio de restauración.

"Son piezas sumamente frágiles que tienen una capa de estuco...hay que proteger las piezas, tienen que venir especialistas expertos en cerámica. Pero todo este proceso puede dilatar meses o hasta dos años de trabajo." Señaló al descatar que la ofrenda mortuoria pudiera ser exhibida en corto plazo. Dijo, sin embargo, que cuando llegue el momento, no sólo serán mostradas en Campeche sino que hasta pueden formar parte de exhibiciones internacionales sin dejar de pertenecer a esta entidad.

"Toda esta información fue recibida con mucho interés internacionalmente porque se trata de un conjunto de cerámica como no se ha encontrado en otras tumbas que tienen cerámica pintada, es por eso que fue el interés muy grande estando este hallazgo en discusión entre colegas de Estados Unidos, Europa y mexicanos", concluye el experto alemán.

*Fuente. http://www.expresocampeche.com/2012/11/20/habria-mas-tumbas-en-uxul-arqueologos/

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Arqueología del norte de la Península de Yucatán


El Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM
les extiende una cordial invitación para asistir al

Ciclo de conferencias
“Arqueología del norte de la Península de Yucatán”,

que se llevará a cabo los días 3, 4 y 5 de diciembre de 2012, a las 10:00 hrs.,
en el Aula Magna del Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM

Participan:

Peter Schmidt
Rubén Maldonado
Alfredo Barrera Rubio
Antonio Benavides
Beatriz Quintal
Leticia Vargas
Carlos Peraza
Lynneth S. Lowe
José Luis Ruvalcaba
Adam T. Sellen


Comité Organizador:
Lynneth S. Lowe
Carlos Álvarez Asomoza
Tomás Pérez Suárez
Mauricio Ruiz Velasco


Informes:
Centro de Estudios Mayas, IIFL, UNAM
Tel. 56 22 74 90

viernes, 16 de noviembre de 2012

VESTIGIOS EN DZIBANCHÉ REBATEN “COLAPSO MAYA”

VESTIGIOS EN DZIBANCHÉ REBATEN “COLAPSO MAYA”

Restos de estuco y estudios de ofrendas revelan que la ciudad fue habitada hasta el siglo XIII, y no hasta el XI, cuando se cree se abandonaron las urbes de las Tierras Bajas
Entre los descubrimientos realizados por el arqueólogo Enrique Nalda, destacan un mural de estuco en relieve con policromía, que alude a la antigua dinastía Kaan

Un mural de estuco en relieve con policromía, que refiere a una de las dinastías mayas más antiguas e importantes de la antigua ciudad de Dzibanché, en Quintana Roo, así como fragmentos de estuco, forman parte de los últimos descubrimientos registrados el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que revelan que dicho lugar fue habitado hasta el siglo XIII, y no hasta el XI, durante el llamado “Colapso Maya”, cuando se cree fueron abandonadas por completo las urbes de las Tierras Bajas.

Los hallazgos son dados a conocer luego de que especialistas reanudaron hace unos meses las investigaciones que el arqueólogo Enrique Nalda (1936-2010) efectuaba en esa antigua urbe maya, y quien durante sus últimas exploraciones encontró restos humanos y decenas de objetos de ofrendas, entre los que destaca un punzón de hueso labrado con la escena de un sacrificio humano.

Dzibanché es una ciudad que se ubica en el sur de Quintana Roo, en el municipio de Othón P. Blanco, asentada en 40 kilómetros cuadrados dentro de la selva; se conforma de cuatro conjuntos arquitectónicos: Grupo Principal de Dzibanché, Tutil, Complejo Central y Acrópolis de Kinichná. El asentamiento tuvo su mayor auge en el periodo Clásico (250-1000 d.C.), durante el cual gobernó la dinastía Kaan, una de las más antiguas e importantes de toda el área maya.

La arqueóloga Sandra Balanzario, responsable del proyecto de investigación en Dzibanché, informó que los datos que arrojan estos descubrimientos indican que esta ciudad estuvo habitada hasta el periodo Posclásico Tardío (1200-1550 d.C.), “lo cual es relevante porque nuestras investigaciones anteriores apuntaban a que la ocupación solo había llegado hasta el Clásico Terminal (800-1000 d.C.)”.

Destacó que entre el conjunto de objetos encontrados, sobresale una vasija del Clásico Tardío que fue matada (rota intencionalmente) durante un ritual en la época prehispánica, y depositada como ofrenda; la pieza esta decorada con iconografía que hace referencia a uno de los hermanos de Testigo Cielo, uno de los más importantes gobernantes de la dinastía Kaan.

Esta vasija —que ya ha sido rearmada en 70 por ciento— junto con iconografía de los dos murales, la decoración de estuco y los aplanados con glifos asociados a tal dinastía, indican una continuidad de dicha estirpe en esa urbe maya. “Esto es relevante porque la información que teníamos nos decía que la dinastía Kaan se asentó en Dzibanché en el periodo Clásico, y que para el Clásico Tardío (600-800 d.C.) emigró a Calakmul, pero después de este descubrimiento sabemos que hubo una continuidad, parte de la familia se quedó en Dzibanché para controlar la ciudad”.

Sandra Balanzario indicó que luego de dos años de haber quedado interrumpido el proyecto de investigación en el mencionado sitio, debido a los requisitos académicos que se debían cubrir para dar continuidad a los estudios de uno de los más importantes investigadores del área maya, en agosto de este año se reanudaron los trabajos en Dzibanché cuya primera temporada da prioridad a la restauración y consolidación de las áreas descubiertas por Nalda entre 2008 y 2009.

La arqueóloga del Centro INAH-Quintana Roo recordó que el objetivo de la última exploración de Nalda era encontrar las casas que habitó la gente de Dzibanché, porque ya había descubierto las áreas ceremoniales y edificios con cámaras mortuorias, por lo que decidió buscarlas en dos conjuntos arquitectónicos cercanos al área monumental que no habían sido excavados.

“La sorpresa que se llevó fue que en uno de los conjuntos, en lugar de casas habitación descubrió cuatro palacios destinados a la administración de la ciudad, el equivalente hoy a la Secretaría de Hacienda; 70 por ciento de sus espacios conservan fragmentos de estuco con pintura policromada y grafitis, algunos con glifos de la familia Kaan, y algunas cenefas de color rojo.

Tales edificaciones, abundó, se localizaron en el área conocida como Pequeña Acrópolis, donde también se descubrieron materiales arqueológicos que no estaban asociados a la actividad doméstica, sino que integraban ricas ofrendas de 700 años de antigüedad: objetos de concha, tumbada (aleación de cobre con oro), oro, cerámica polícroma, cuentas de jade, materiales orgánicos como semillas con restos de carbón y madera.

“También se hallaron los restos óseos desmembrados de cuatro individuos que parecen haber sido sacrificados, junto con incensarios efigie, matados (rotos) en el momento del ritual; cuchillos de pedernal y de obsidiana, restos de animales y un punzón de hueso grabado con una escena de extracción de corazón en la que se aprecia a un sacerdote en la escena del sacrificio”.

Sandra Balanzario detalló que los objetos que integran las ofrendas por lo general se encuentran en cámaras mortuorias pero “en este caso los mayas los depositaron dispersos en las ruinas de los cuatro palacios, que ya estaban en desuso; “pensamos que se pudo tratar de un ritual realizado en un momento de crisis para hacer alguna petición o bien como despedida para marcar un cambio político”.

En otro conjunto arquitectónico donde Enrique Nalda buscó evidencias residenciales, la Plaza Pom, el arqueólogo corroboró que se trata de un área habitacional que fue ocupada por la elite (en el periodo Clásico), caracterizada por la construcción de banquetas en el interior de las habitaciones. Además, halló materiales arqueológicos de molienda, cerámica policromada asociada con actividades domésticas y en uno de los edificios conocido como Palacio Sur, se descubrió un mural en relieve de estuco con pigmentos rojo, azul, verde, amarillo y negro.

“Lo importante del mural es que nos da una idea de la decoración de los edificios de esta plaza de elite. Tiene la representación de una serpiente con el cuerpo extendido y las fauces abiertas, sobre su cuerpo lleva personajes de los que solo se conservaron brazos y manos.”

Por su cercanía al área monumental de Dzibanché, los arqueólogos piensan que puede ser la residencia de la familia Kaan. Cerca de ahí, en el Templo de los Cormoranes, el equipo de Nalda descubrió otro mural de estuco en relieve con policromía, elaborado en el periodo Clásico; su iconografía representa la montaña sagrada, en la que se describe el origen y da legitimidad a dicha dinastía, apuntó Balanzario.

Este segundo mural se halló en uno de los costados del Templo de los Cormoranes, que solo había sido excavado por el frente, donde Nalda, en 1995, descubrió la tumba de Testigo Cielo; la obra fue cubierta con un muro en talud por los mayas en el Posclásico Temprano (1000-1250 d.C.), por eso se conservó.

“Dicho mural —con tonos azul y verde— actualmente está en proceso de limpieza para eliminar las capas de cal que se le pusieron luego de su descubrimiento en 2008-2009; previamente se le colocaron morteros de cal y arena para su consolidación y se techó para evitar daños por agentes ambientales. Mientras que la obra de la Plaza Pom recibe baños de cal para conservarlo mientras comienza su intervención en este mes de noviembre”, abundó la arqueóloga Sandra Balanzario

Concluyó que además “dos restauradoras trabajan en la limpieza y consolidación de los fragmentos de murales de la Pequeña Acrópolis, y también se colocan techumbres de palma de guano para proteger los estucos de la lluvia y la acción directa del Sol”.

*Fuente. INAH