lunes, 23 de marzo de 2009

¿Un dios de la lluvia Olmeca?


Con colmillos y manoplas, el monumento 10 de San Lorenzo, es identificado con el dios de la lluvia.

Aunque su nombre exacto se pierde en la profundidad de la selva, el Dios de la Lluvia Olmeca fue el prototipo para que los nahuas crearan a Tlaloc, los zapotecos a Cocijo y los mayas a Chaac, según publica la revista "Arqueología mexicana" en su número más reciente de Marzo-Abril.

El especialista en arqueología, Karl. A. Taube, fecha el surgimiento del culto a la lluvia en el periodo Preclásico, coincidiendo con el primer apogeo de los "habitantes del hule" y el cultivo generalizado del maíz en toda Mesoamérica.

“Se conocen ofrendas en un manantial al pie del cerro Manatí, Veracruz, en el corazón mismo de la zona Olmeca, de 1500 a.C Incluso en la actualidad las montañas y los manantiales son destino importante de peregrinaciones y rituales relacionados con la lluvia”, escribe el académico de la Universidad de California, Riverside.

Tomando como base el monumento Olmeca número 10, de San Lorenzo, que actualmente se encuentra en el Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz, el especialista en iconografía de Mesoamérica rastrea la evolución del Dios Olmeca de la lluvia hasta transformarse, en un periodo que abarca unos dos mil años, en Tláloc, Cocijo y Chaac.

Representada en esculturas y cerámica con manoplas, colmillos, boca dentada, ceño fruncido y ojos oblicuos, los rasgos de la deidad Olmeca sobrevivirán adaptadas en las otras culturas, según puede comprobarse en vasijas efigies zapotecas -del Preclásico tardío- y chaac mayas -del Clásico- .

"Los dioses de la lluvia más antiguos que conocemos entre mayas y zapotecos se parecen mucho al dios de la lluvia olmeca, lo cual parece confirmar la tesis de (Miguel) Covarrubias acerca del origen de los dioses de la lluvia mesoamericanos", refiere el artículo de la revista editada por Conaculta y el INAH.

Sobre por qué la deidad olmeca usaba manoplas y colmillos, Taube los asocia a cultos para propiciar la lluvia. En el prime caso, afirma, "el juego de pelota se identificaba ampliamente con las deidades del agua y de la lluvia; en el sitio olmeca de El manatí, en Veracruz, se colocaron pelotas de huele como ofrenda en un manantial sagrado".

Los colmillos de la deidad pluvial Olmeca obviamente se asocian al jaguar "que, por cierto, habita en montañas y cuevas, lugar de residencia legendaria de los dioses de la lluvia", afirma Taube en su investigación.

Rechazan teoría


Entrevistado por separado, el arqueólogo Lorenzo Ochoa, dijo no estar de acuerdo con la teoría de Covarrubias y Taube. Coincidiendo con la postura del arqueólogo Jacques Soustelle, en su libro "los Olmecas", Ochoa aseguró que "para la época de esplendor de la cultura Olmeca, es imposible reconocer un dios en particular".

El especialista admitió, sin embargo, que "con seguridad, los Olmecas tuvieron un culto a la fertilidad, en abstracto, pero no dioses de esto o de aquello".

Ochoa sostiene que la cultura Olmeca, tan rebosante de agua, no necesitaba un dios para pedirla. "¿De dónde sale ese dios que es como el dios del maíz?, se pregunta. ¿Tan importante era ese cereal entre los Olmecas? ¿Por qué no hay un dios del camote?, ¿acaso los turbéculos no eran más importantes en los trópicos bajos?", cuestiona el investigador del INAH.

"No creo que se pueda demostrar con pruebas que los Olmecas tuvieron un dios de la lluvia", concluye Ochoa.

*Fuente. http://antiguaymedieval.blogspot.com/2009/03/un-dios-de-la-lluvia-olmeca.html